Santiago Baltazar saca algunas pertenencias en compañía de rescatistas/ Walter Gómez
RALEIGH- A medida que los días pasan, la situación va cambiando en el complejo de casas móviles Stony Brook, y al dolor que sufren sus residentes se suman inconvenientes que deberán solucionarse a la brevedad.
Por Paola Jaramillo
y Walter Gómez
Para muchos, el lugar ha pasado de ser una zona de tragedia a una de turismo donde llegan otros habitantes con cámaras fotográficas y de video para realizar tomas de la zona, y otros para aprovechar la situación de confusión y llevarse lo que no les pertenece. “El jueves por la mañana no había control policial, aunque estaban en la entrada y todos llegaban y salían del complejo. Temprano se descubrió que había gente robando cobre y metal”, dijo a La Conexión un voluntario que prefirió su anonimato.
Pero los problemas no terminan allí. Mucha gente ajena a lo ocurrido también llega y se aprovecha de la ayuda que se está brindando, denunciaron.
“Ya no hay control y nosotros no podemos andar preguntando si viven o no aquí”, sostuvo otro vo-luntario.
El viernes por la mañana, ya no existía la presencia policial, y personal de la administración de Stony Brook se hizo cargo de la seguridad, preguntando a los que entraban si eran o no residentes del complejo.
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Por otro lado y más allá de estas preocupaciones, se suma una nueva y se refiere a la más fundamental: Su vida. Los propietarios de los terrenos de la unidad, la compañía ARC, American Residential Communities, circularon una carta que aunque les autoriza volver a sus residencias, también dice que deben saber que es un área que está siendo limpiada y que hay peligros; de los cuales la administración no se hace responsable. La misiva dice que la ciudad de Raleigh ha pronunciado “su hogar lo suficientemente seguro para volver a partir de las 3PM del día 19 de abril”. No obstante los residentes que la han recibido no están muy seguros de su veracidad y creen que la administración tiene un sólo propósito: “Que entremos como dé lugar porque se acerca el pago de la renta”, indicó a La Conexión Elena, habitante. “A mi cuñada le dijeron que se asegurara que los pilares estuvieran bien, pero ella no es inspectora. La pregunta es, ¿quién realmente hizo estas ins-pecciones para nuestra seguridad?”, explicó José a nuestro medio. “Cuando le consultamos al manager del lugar por qué él no lo hacía, nos respondió que no lo era, entonces: ¿Mi cuñada sí?”, indagó.
Por su parte La Conexión se comunicó con la ciudad de Raleigh para conocer si la carta había sido aprobada por ellos y comentaron que efectivamente algunas casas ya están listas, para ser habitadas o para entrar y recoger algunas pertenecías. “La carta debe ser entregada a las personas que rentan o son propietarias de viviendas en estas condiciones” dijo Aracelys Torrez, especialista de la comunidad hispana de la ciudad, “no a todas”. De igual manera recordó que los habitantes deben asegurarse primero que su vivienda ya no tenga el sello de la ciudad, el cual dice que es insegura o le falta agua o electricidad. “Si no se sienten cómodos no están obligados a firmar. La recomendación es llamarnos para asegurarse que la debida inspección se ha hecho y también si quieren reportar algún otro daño”, anotó.
Asimismo y en referencia a si los habitantes deberán pagar renta ya sea por las trailas o por el terreno, Víctor Bunn de la organización Legal Aid de Carolina del Norte comentó que el valor correspondiente a los días que estuvieron fuera de sus hogares deberá ser descontado del costo mensual.
No obstante no están exentos de pagar el excedente si el arrendatario así lo estima, según añadió Torrez. “Lo que sabemos es que el pago de la renta dependerá de la compañía. Si deciden cobrarlo, a pesar de la calamidad. La ciudad no puede intervenir”, concluyó.