Fuente: Berenice Malagón, foto La Conexión USA
02/07/2017

Raleigh, N.C. 7 de febrero 2017-El 14 de febrero podría ser el último día en los Estados Unidos para Felipe Molina, un muchacho hispano que radica en Carolina del Norte, si un juez decide deportarlo.

La noche de hoy, una gran cantidad de miembros de la comunidad hispana, LGTBQ y de refugiados se reunirán en el centro de la ciudad de Raleigh para orar por el joven Molina quien lucha por obtener su asilo en los Estados Unidos, en un momento en que el presidente recién en el cargo, ha firmado órdenes ejecutivas muy duras en términos de inmigración. 

Otras mil personas, el sábado pasado, han gritado a Molina: "No estás solo, estamos contigo", cuando el joven ha roto en llanto mientras cuenta su historia y pide ayuda de la comunidad.

"Mi nombre es Felipe Molina, vine aquí cuando tenía 8 años, estudié en los Estado Unidos hasta la preparatoria y ahí es cuando me di cuenta que era indocumentado, que no tenía papeles. Así que en 2009 había dos opciones: quedarme aquí y trabajar por un salario mínimo o regresarme a mi país y estudiar una carrera". La decisión que tomó el joven Molina fue regresar a México y comenzar sus estudios universitarios "pero en 2010", Molina relata: "asumí públicamente que soy homosexual, decidí no ocultarlo más. En México no tienes el mismo apoyo que tienes aquí, así que fui atacado varias veces, fui llamado de diversas maneras, <<puto, maricón>>, fui perseguido, incluso me aventaron botellas en la cara, de hecho estaba sangrando".

Molina sigue su relato asegurando que recurrió a las autoridades mexicanas para levantar una denuncia pero no recibió el apoyo solicitado, "de hecho me dijeron que si yo había tomado esa decisión", (la de hacer pública su preferencia sexual) "debía acostumbrarme a las consecuencias". Al verse ante esa situación, Molina no tuvo más alternativa que regresar a Estados Unidos, específicamente a California, donde en el 2014 comenzó un proceso de asilo político.

Felipe Molina comenta la difícil situación por la que atravesó al ser ingresado a un centro de detenciones, al igual que lo hizo Wildin Acosta, otro miembro de la comunidad hispana de Carolina del Norte quien ahora pelea su  caso de asilo fuera de prisión. "Es importante entender el proceso" prosigue Molina: "Lo primero que hicieron es detenerme, me pusieron en un cuarto con alrededor de 16 personas y solo tienes un solo baño enfrente de todos donde permaneces un tiempo. Luego te toman las huellas y te transfieren a un centro de detención. En estos lugares ellos no te tratan como un refugiado, ellos te tratan como un criminal. En mi caso un oficial en ese Centro de Detenciones me discriminó y me acusó por tratar de tener relaciones sexuales con otro de los presos de la comunidad LGTB. Al final del día revisaron las cámaras y se dieron cuenta que no era verdad".

"El siguiente paso en el proceso" continúa el joven mexicano, "es ir a una entrevista con los oficiales de inmigración donde básicamente tu vida completa depende de sus opiniones de lo que ellos te creen o no te creen. Si ellos no te creen te deportan, ellos no te dan opción. En mi caso, pasé la primera entrevista, pero ellos no me dejaron libre en los Estados Unidos para seguir peleando mi caso de asilo, la única manera era pagando una cuota de $8,000 dólares".

Molina asegura que "Carolina del Norte es el estado que tiene el menor nivel de garantía de brindar asilo", pero no solo eso, sino que los jueces suelen ser muy duros en el proceso. "La decisión que el juez de inmigración me dio la noche de Navidad es que me iba a deportar para el día de San Valentín, (14 de febrero de 2017)". 

Felipe Molina pidió nuevamente el apoyo de la comunidad para parar su deportación. Si usted quiere ayudarlo puede llamar a ICE es 202 732 300 y solicite que aprueben su solicitud de asilo con el número 206 252 347.


119 Me alegra 121 Me gusta 128 Me enoja 122 No me gusta

2016 HR2M WebSolutions LLC - ALL RIGHTS RESERVED
LaConexionUsa POBOX 228

Bienvenido a LaConexión