Fuente: EFE
04/21/2017

Manila, 21 abr (EFE).- El secretario de Defensa de Filipinas, Delfín Lorenzana, y el jefe de las Fuerzas Armadas, general Eduardo Año, visitaron hoy territorio controlado por el país en las disputadas islas Spratly, a pesar de las advertencias de China, lo que amenaza con generar nuevas tensiones.

Ambos viajaron junto a otras autoridades del Ejército en un avión militar C-130 Hércules a la isla de Thitu, que con 37,2 hectáreas es la segunda mayor de todas las Spratly y la más grande de las ocupadas por Filipinas en el Mar de China Meridional (Mar Occidental de Filipinas, según Manila).

El objetivo de la visita fue "realizar una inspección rutinaria y atender a los aproximadamente dos centenares de civiles filipinos que habitan la isla", indicó a Efe el general Restituto Padilla, portavoz de las Fuerzas Armadas.

Las autoridades de China, que reclaman la totalidad de las Spratly, emitieron varias advertencias por radio al C-130 para comunicarle "que estaba volando sobre su supuesta zona de control aéreo", explicó el general.

"No respondimos a las señales, porque estábamos sobrevolando nuestro propio territorio", sentenció, en referencia a las nueve islas actualmente controladas por Manila.

China ha construido en los últimos años arrecifes artificiales en las Spratly (también reclamadas total o parcialmente por Brunei, Malasia, Taiwán y Vietnam), lo que se considera un intento de adjudicarse de facto este archipiélago que según estudios podría albergar gas y petróleo.

El presidente filipino, Rodrigo Duterte, prometió el pasado día 6 que viajaría personalmente a las Spratly para plantar una bandera de su país, pero menos de una semana después se retractó bajo el pretexto de "preservar la amistad" con China.

De este modo, se espera que la visita realizada hoy por las autoridades filipinas ponga a prueba las actualmente buenas relaciones entre ambos países.

La disputa entre ambas naciones por Spratly y el cercano atolón de Scarborough deterioraron los lazos bilaterales en años anteriores, sobre todo después de que en 2012 China se hiciera con el control del atolón, zona de faena tradicional de pescadores filipinos.

Aunque La Corte de Arbitraje Permanente de La Haya dio la razón a Manila en este contencioso el pasado julio, Duterte optó por ignorar la sentencia y reiniciar el diálogo bilateral con China para dar prioridad a la cooperación económica con el gigante asiático.

El mandatario filipino visitó a su homólogo Xi Jinping en Pekín el pasado octubre y desde entonces los dos países han estrechado sus relaciones y han suscrito varios acuerdos de cooperación.


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