Fuente: EFE
05/19/2017

La Haya, 19 may (EFE).- El diálogo para un segundo intento de formar gobierno en los Países Bajos llegó hoy a un punto muerto después de que las opciones más viables fueran rechazadas por los políticos: los socialistas se niegan a negociar con los liberales, y los progresistas rechazan un posible acuerdo con Unión Cristiana.

"La situación está ahora amenazada y podríamos vernos en un callejón sin salida, ya que los partidos no quieren participar (en las conversaciones) o formar parte de ciertas composiciones", lamentó hoy Sybrand Buma, líder de Llamada Democristiana (CDA), con 19 escaños en el Parlamento.

Buma propuso a la mediadora en las conversaciones, Edith Schippers, invitar a una mesa de negociaciones al liberal VVD (33 escaños), CDA, a los progresistas D66 (19 escaños) y al Partido Socialista (PS, con 14 escaños) porque -consideró- es la "variante más lógica".

Sin embargo, el líder del PS, Emile Roemer, se niega rotundamente -lo hizo tanto en campaña electoral como en los últimos dos meses- a trabajar con el VVD en un posible Ejecutivo, un rechazo que ha ocurrido tradicionalmente en los Países Bajos con este grupo político.

Por su parte, Roemer sugirió a la mediadora un encuentro entre CDA, D66 y los socialistas para evitar un "punto muerto" en el diálogo.

Esa combinación de partidos, que sumarían 52 escaños, ni siquiera se acerca al mínimo de 76 diputados necesarios para alcanzar la mayoría en el Parlamento y en el Senado.

Lo ideal sería entonces que esos tres partidos consiguieran el apoyo de los verdes de GroenLinks, los laboristas de PvdA y Unión Cristiana para crear un gabinete de centro-izquierda de seis partidos, de gran mayoría en el Parlamento, pero sin el VVD, lo que supondría dejar de lado al actual primer ministro Mark Rutte.

"Esa opción todavía no se ha tenido en cuenta", reconoció Roemer, ya que una coalición de seis partidos es más complicada aún.

Los progresistas D66, considerados hasta ahora como un partido clave en la futura coalición con el liberal VVD y CDA, ya han dejado claro que no hay un punto en común con Unión Cristiana que les haga pensar en ellos como potenciar cuarto socio de gobierno.

Esa combinación no solo supondría un gobierno inestable, ya que sumarían exactamente los 76 escaños necesarios, lo que haría complicado a Rutte legislar en el Senado, sino que, además, D66 y Unión Cristiana tienen opiniones muy diferentes en cuestiones éticas como la eutanasia.

Los laboristas han dejado claro que, tras el batacazo electoral que sufrieron, no están listos para volver a estar en el Gobierno, en el que participan esta legislatura, mientras que los verdes, primera apuesta fracasada de Rutte, solo se sumarían a una coalición de izquierdas.

Mientras tanto, el líder del Partido de la Libertad (PVV), el ultraderechista Geert Wilders, que quedó segundo en las elecciones del pasado 15 de marzo con 20 escaños, insiste en tender la mano al liberal Rutte para negociar la formación de gobierno.

"Para una política de inmigración dura, necesitas al PVV", reiteró hoy el político en un mensaje de Twitter, dirigiéndose al partido liberal.

Wilders también acusó al primer ministro de "ir con el viento que sopla", como crítica a la disposición del liberal a negociar con los socialistas, cuya ideología siempre se ha considerado incompatible con el VVD.

No obstante, tanto Rutte como los líderes de todos los demás partidos holandeses se niegan a formar una coalición con el ultraderechista, al que han tildado en varias ocasiones de "racistas" y "contrario a los intereses nacionales" de los Países Bajos.

Ante este panorama de desacuerdos generales y más de dos meses pasadas las elecciones, la liberal Schippers es quien debe encontrar alternativa a este rompecabezas y decidir qué hacer para que el proceso de negociaciones continúe y no caiga en un callejón sin salida que obligue a convocar nuevas elecciones.

Las conversaciones entre los líderes políticos y Schippers se reanudarán el próximo lunes, según anunció hoy la mediadora, quien pidió a los partidos que "replanteen sus propias posiciones y preferencias", aprovechando el largo fin de semana.

"Este país siempre ha tenido un gobierno, somos el país de la coalición. Todo sigue abierto", afirmó la liberal, actual ministra de Sanidad.


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