Fuente: EFE
10/13/2017

Manila, 12 oct (EFE).- La delegación de la Unión Europea (UE) en Filipinas atribuyó hoy a un malentendido las feroces críticas del presidente Rodrigo Duterte, que acusó a Bruselas de tratar de excluir a su país de un organismo de la ONU y amenazó con expulsar a los embajadores europeos.

El pasado fin de semana, un ejecutivo de la ONG independiente Human Rights Watch aseguró, desde Ginebra, que Filipinas podría ser expulsada del Consejo de Derechos Humanos de la ONU debido a los abusos de la "guerra antidroga".

Las declaraciones coincidieron con la visita a Manila de varios delegados europeos de la Alianza Progresista -organización política internacional de tendencia izquierdista- que advirtieron de "consecuencias" negativas en el comercio con la UE por la sangrienta campaña antinarcóticos, que suma miles de muertos en más de un año.

"Las declaraciones hechas por la Alianza Progresista durante su visita a Filipinas se hicieron únicamente en nombre de la Alianza Progresista y no representan la posición de la Unión Europea", aclaró hoy la delegación de la UE en Filipinas en un comunicado.

Asimismo, atribuyó la confusión de Duterte a la "información falsa de algunos medios de comunicación" y destacó que la delegación "continúa operando y funcionando normalmente, y se compromete a trabajar de forma constructiva y productiva con Filipinas en beneficio de la población".

En su incendiario discurso pronunciado anoche, el presidente filipino amenazó con "cortar el canal diplomático" y obligar a los representantes de los países europeos a abandonar el país "en 24 horas", lo que generó una fuerte preocupación en las legaciones europeas.

Duterte subió de tono su diatriba hasta el punto de que llamó a los europeos en general "hijos de puta" tanto en tagalo (idioma oficial de Filipinas) como en español, desatando en este último caso las risas del público.

El líder de 72 años es conocido por incluir frecuentemente insultos, tacos y amenazas en sus intervenciones, en las que ha puesto en su diana entre otros al Papa Francisco y al expresidente de EEUU Barack Obama, a quienes también dedicó el calificativo: "hijo de puta".

La campaña antidroga, iniciada en junio del año pasado, ha dejado más de 3.900 supuestos drogadictos y traficantes muertos a manos de la Policía, aunque el número total de víctimas mortales se estima en más de 7.000 al sumar los homicidios atribuidos a particulares y patrullas vecinales.


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