Fuente: EFE
04/13/2018

San Diego (EE.UU.), 13 abr (EFE).- El líder del movimiento de veteranos deportados, Héctor Barajas, regresó hoy a Estados Unidos ocho años después de ser expulsado a México para asistir a su ceremonia de naturalización, la primera de un excombatiente deportado.

Barajas, exparacaidista del ejército y quien tras ser repatriado fundara en Tijuana (México) una casa de apoyo para otros excombatientes en su misma situación, volvió a abrazar a sus padres en suelo estadounidense, un momento por el que, sostuvo, nunca dejó de luchar.

Tras haber ingresado por el cruce internacional entre San Diego (California) y Tijuana (México), el veterano se dirigió a las Oficinas del Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS), en donde ya lo esperaban decenas de excombatientes y activistas.

"La ciudadanía solo valida lo que siempre sentí en mi corazón; soy un patriota norteamericano, serví con orgullo a este país", dijo el excombatiente después de su juramento.

El camino para Barajas se abrió luego de que el gobernador de California, Jerry Brown, le concediera un indulto por el delito que derivó en su deportación.

El excombatiente se había visto implicado en un tiroteo y, aunque nadie resultó herido, tras cumplir un año y medio de cárcel fue deportado a México en 2004. Luego regresó a Estados Unidos como indocumentado y fue deportado nuevamente en 2010.

Barajas dijo estar avergonzado por la ofensa que cometió, por la cual consideró haber "pagado doblemente".

"Ya he pagado al ir a prisión y al haber sido separado de mi familia", mencionó entre lágrimas. "Me perdí de fiestas de cumpleaños, de llevar a mi hija a la escuela y eso es lo más difícil para todos, no sólo para mí", expresó en alusión de otros inmigrantes que han pasado por la misma situación.

Tras recibir el perdón el año pasado y luego de pasar por los exámenes para su naturalización, a finales del pasado mes de marzo recibió la noticia de que el gobierno federal le otorgaría la ciudadanía estadounidense.

Oriundo de Zacatecas (México), Barajas emigró a Estados Unidos cuando tenía siete años y sirvió en el ejército entre 1995 y 2001.

Natividad Barajas, padre de Héctor, dijo que ni él ni su esposa pudieron dormir de la emoción al saber que tendrían a su hijo nuevamente en casa.

"Estoy igual de feliz o más feliz que el día que nació", comentó el progenitor.

Por su parte, Margarita Barajas, madre del veterano, señaló que fueron años "demasiado difíciles" pero que hoy está feliz y orgullosa de ver a su hijo como ciudadano estadounidense.

Héctor Barajas es el tercer excombatiente en regresar a Estados Unidos tras haber sido deportado, aunque el primero en retornar como ciudadano estadounidense.

En 2016, el gobierno federal naturalizó al veterano Daniel Torres, pero contrario al caso de Héctor, éste no fue deportado ya que había abandonado el país por su propia decisión.

En diciembre de 2017, el exinfante de Marina Marco Chávez, quien también obtuvo indulto por parte del Gobernador, regresó con residencia legal a California luego de 15 años.

"La lucha para que más excombatientes deportados regresen a Estados Unidos está lejos de terminar", remarcó a Efe Norma Chávez Peterson, directora ejecutiva de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) en San Diego.

El objetivo será presionar a congresistas de ambos partidos para que se apruebe una legislación que les permita regresar a casa, pues si bien la vía del indulto ha sido efectiva, el proceso puede ser extenso.

"Es muy lento el proceso de estar trabajando caso por caso, tenemos que cambiar las leyes, tenemos que urgir al partido Republicano a que también vean este asunto como importante", consideró.

Barajas se comprometió a continuar por lo menos un año más en la casa de apoyo a veteranos de Tijuana para asegurarse de que "las puertas continúen abiertas" y encaminar la lucha para que más compañeros vuelvan al país que juraron proteger.

"Vamos a seguir peleando y luchando para regresarlos a casa, yo no me voy a dar por vencido", aseguró a Efe.

El gobierno federal puede que haya deportado a más de 230 veteranos de guerra, según un estudio publicado por la ACLU.

En 2016 había más de 300.000 veteranos no nacidos en el país que vivían en Estados Unidos, de los cuales, 97.000 aún no tenían la ciudadanía.

César Medrano, sargento jubilado del ejército, calificó a Barajas como "la bujía" del movimiento de veteranos deportados, por haber trazado la ruta a casa para otros compañeros. Dijo tener la certeza de que continuará este esfuerzo "desde cualquier trinchera".


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