Fuente: EFE
04/14/2018

Johannesburgo, 14 abr (EFE).- Sudáfrica dio hoy su último adiós a la política y activista Winnie Madikizela-Mandela, segunda esposa del presidente del país Nelson Mandela, con un funeral multitudinario en el que se recordó su vida de sacrificio y se reivindicó su papel histórico en la lucha contra el apartheid.

Con honores de Estado y a hombros de militares, el féretro de la considerada "madre de la nación" llegó a primera hora de la mañana al Orlando Stadium de Soweto (Johannesburgo), cubierto por una bandera sudafricana.

Allí se congregaron cerca de 40.000 personas, llegadas desde todos los puntos del país, que, a lo largo de las casi cinco horas que duró la ceremonia, fueron progresivamente abarrotando las gradas.

En su mayoría aparecían ataviados de verde, amarillo y negro, los colores del Congreso Nacional Africano (CNA, gobernante en Sudáfrica desde la llegada de la democracia en 1994), pero también de rojo, en nombre del opositor EFF (Luchadores por la Libertad Económica, formación creada por exmiembros del CNA).

La ceremonia estuvo presidida por los miembros de la familia -con las dos hijas de Nelson y Winnie, Zenani y Zindzi, a la cabeza-, junto al jefe de Estado sudafricano, Cyril Ramaphosa, y otros altos cargos del Gobierno y del CNA.

"Como muchos de nosotros, (Winnie Mandela) vivió con miedo, con dolor, pérdida y decepción. Y, sin embargo, cada día se levantó con nobleza de espíritu", señaló Ramaphosa.

Pero el momento más emotivo se produjo cuando se acercaron al atril las hijas de la activista, quienes pronunciaron un encendido discurso en el que reivindicaron el sacrificio de su madre y criticaron a aquellos que, en las últimas décadas y al calor de varios escándalos que mancharon su reputación, quisieron envilecer su imagen o le dieron la espalda.

"Ella tomó la decisión de criar a dos familias, su familia personal y la familia más amplia que era su amado país. Y no había contradicción en esta elección porque amaba la libertad tanto como amaba a su familia", resaltó Zenani Mandela.

Además, recordó que fue su madre la que se encargó de mantener vivo el nombre de Nelson Mandela durante las casi tres décadas que permaneció encarcelado por el régimen racista surafricano.

En ese tiempo, mientras cuidaba de su familia, Madikizela-Mandela mantuvo su activismo hasta convertirse en uno de los grandes referentes femeninos de la lucha contra la segregación racial.

Fue torturada, sometida a proscripción y detenida en numerosas ocasiones.

"Se complementaban el uno al otro mucho más de lo que ninguna narrativa popular podría sugerir", recalcó emocionada Zenani Mandela.

Entre los invitados especiales figuraron presidentes y primeros ministros del continente africano, como los de Namibia, Madagascar, República del Congo o Zambia.

También estuvieron presentes líderes opositores como Graça Machel (tercera y última esposa de Nelson Mandela), expresidentes sudafricanos y personalidades del mundo de la cultura como el actor británico Idris Elba -que dio vida al antiguo jefe de Estado sudafricano en el filme "Mandela: el largo camino hacia la libertad"- o la modelo Naomi Campbell.

Cánticos, puños en alto y gritos de "Winnie, Winnie" retumbaron casi sin pausa durante toda la mañana en el estadio, bajo un sol implacable hasta prácticamente la última media hora del funeral.

El cielo se tornó entonces gris y la lluvia, los rayos y los truenos acompañaron la salida del féretro.

Pese al agua, numerosos simpatizantes siguieron a pie la caravana fúnebre en su salida de Soweto, en dirección al cementerio Fourways Memorial (norte de Johannesburgo), donde fue finalmente enterrada.

Apodada "Mama Winnie", Madikizela-Mandela falleció el pasado 2 de abril, a los 81 años, tras varios meses con la salud debilitada por diversas afecciones.

Winnie y Nelson Mandela se casaron en 1958 y tuvieron a sus dos hijas, apenas unos años antes de que el Nobel de la Paz fuera enviado a prisión.

Cuando Mandela salió de la cárcel, la relación de ambos solo duró dos años más, aunque su divorcio se hizo efectivo en 1996, ya con éste convertido en el primer presidente negro del país.

Pese a mantenerse como una figura de referencia histórica y social, en las últimas décadas el legado de Madikizela-Mandela se había visto manchado por numerosos escándalos, como el que implicó a sus guardaespaldas, en 1988 (aún con el apartheid vigente), en el secuestro y apaleamiento de cuatro jóvenes negros de Soweto (uno de los cuales murió), sospechosos de ser informadores de la Policía.

El fallecimiento de Winnie Mandela reabrió el debate sobre la pertinencia de todas estas acusaciones y sobre si su propio partido tuvo un trato justo con ella una vez conquistó el poder en Sudáfrica.

Nerea González


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