Fuente: EFE
07/04/2018

México, 4 jul (EFE).- Ahora que no hay vuelta atrás y Andrés Manuel López Obrador será el próximo presidente de México, la patronal y el líder izquierdista sellaron la paz tras meses de disputas en una reunión con el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) en que acordaron una amplia agenda, que empezará con los jóvenes.

"Hay un ambiente de confianza mutua. Nosotros con el sector empresarial, y ellos, que han manifestado su confianza en el nuevo gobierno que va a encabezar las acciones de transformación de nuestro país", aseguró el líder de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), ganador de la Presidencia el pasado 1 de julio.

La comunicación verbal, y la no verbal, no expresaba otra cosa. Tanto López Obrador como el presidente del CCE, Juan Pablo Castañón, entraron juntos al salón de prensa después de la reunión, se estrecharon la mano en un par de ocasiones, sonrieron ante la multitud de lentes que se amontonaban e incluso se abrazaron.

Aparentaron complicidad total, algo que parecía impensable tras agrias disputas durante toda la campaña electoral, en la que López Obrador acusó a un grupo de empresarios de ser una "minoría rapaz" que se apropió de instituciones gubernamentales para usarlas a su antojo.

Castañón, a su vez, convocó varias ruedas de prensa en las que alertaba del peligro del populismo y las "recetas mágicas" que atribuía a López Obrador, de quien también criticaba una propuesta de modelo económico que consideraba obsoleto.

Pero hoy dijo: "Genera confianza y apertura el poder trabajar con su equipo" en el periodo de transición, que acabará cuando el izquierdista asuma la Presidencia el 1 de diciembre, dijo Castañón.

Relajado, destacó la "serenidad y visión de futuro" del próximo mandatario en el "compromiso" de trabajo conjunto, que se hará visible con reuniones cada tres meses.

Celebró también que López Obrador haya establecido con ellos "una agenda" amplia en temas como seguridad, salud, finanzas, variables macroeconómicas, proyección económica, del área internacional y de diversificación de mercados.

"Nos ha solicitado que le demos prioridad a mecanismos que nos permitan invertir en el sur, y que trabajemos la inversión del sur hacia el norte del país", agregó el líder empresarial.

A su vez, López Obrador dio más detalles de su futuro gobierno y anunció una inversión de 150.000 millones de pesos (unos 7.660 millones de dólares) anuales en programas de ayuda a jóvenes y ancianos.

El programa de becarios -que durante la campaña se popularizó con el eslogan "becarios sí, sicarios no"- busca atender a 2,6 millones de jóvenes que no estudia ni trabajan, a quienes ofrecerá becas académicas y también contratos de aprendiz, pagados, con empresas privadas.

Supondrá un costo anual de 110.000 millones de pesos (unos 5.618 millones de dólares) y el programa se empezará a trabajar incluso antes de la toma oficial del poder, pues López Obrador quiere acelerar su arranque.

A su vez, la patronal ayudará con aulas virtuales para vincular la formación académica con la profesional.

"Nos hemos comprometido en trabajar juntos en la figura del aprendiz, en el modelo de formación dual. Y trabajar juntos escuela, empresas y autoridades para brindar oportunidades para los jóvenes", detalló Castañón.

A este importante monto se le sumarán 40.000 millones de pesos (unos 2.042 millones de dólares) que se destinarán a una pensión universal para adultos mayores.

Todo ello sin aumentar los impuestos ni disparar la deuda pública, puntualizó López Obrador, que se acompañó en esta reunión de parte de su futuro equipo de Gobierno, incluyendo a Alfonso Romo, quien será coordinador de oficina de la Presidencia.

Además del CCE, grandes compañías, consejos y sindicatos felicitaron hoy a López Obrador en un alud de mensajes pagados publicados en los principales periódicos del país.

Sorprendió especialmente la publicación de la minera Grupo México, pues su presidente del Consejo de Administración, Germán Larrea, era uno de los principales blancos de López Obrador cuando hablaba de esta "minoría rapaz" que usaba el Gobierno para sus intereses.

También le dieron su apoyo sindicatos como el de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, tradicionalmente adscrito al otrora hegemónico Partido Revolucionario Institucional (PRI).

A su vez, los pequeños y medianos empresarios de México pidieron hoy una reunión el izquierdista para abordar las problemáticas del sector y revertir algunas de las reformas impulsadas por el actual gobierno de Enrique Peña Nieto.

Con el apoyo sin apenas matices de gran parte de la arquitectura empresarial, hoy se cerró un capítulo entre López Obrador y el empresariado, dando paso a un nuevo episodio mucho menos tenso.


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