Fuente: EFE
10/11/2018

Kabul, 11 oct (EFE).- Movidos por la inacción y los actos ilegales que han presenciado, una nueva generación de afganos, en su mayoría jóvenes bien preparados, se lanzó a la arena política para intentar reemplazar a la vieja guardia en las elecciones parlamentarias del próximo 20 de octubre.

Los jóvenes son el 60 por ciento de los más de 2.500 candidatos para 249 escaños que concurren a los comicios, la mayoría de ellos rostros famosos, periodistas, empresarios, deportistas y funcionarios del Gobierno.

La periodista Saleha Soadat, que ha trabajado casi una década como reportera parlamentaria, es una de los jóvenes candidatos que ha retado a la vieja clase política "de criminales, mafiosos, traficantes de drogas y acaparadores de tierras" del Parlamento.

"Como reportera parlamentaria, vi incidentes que estaban avergonzando a nuestro Parlamento, vi a legisladores analfabetos que desconocían su autoridad, algunos incluso miembros de la mafia que llegaron a sus escaños para mejorar sus negocios o lavar dinero", dijo a Efe la candidata al explicar qué la impulsó a presentarse.

A diferencia de los ricos, los caudillos y los políticos poderosos, que atraen el apoyo de los votantes con comidas en lujosos hoteles, Soadat, junto a decenas de jóvenes que la respaldan, está haciendo campaña puerta a puerta.

"He visitado las aldeas más remotas de Kabul, las zonas adonde no pueden llegar los criminales, los ricos o los caudillos porque temen por sus vidas", explica la reportera de 29 años que está segura de que el resultado de estas elecciones será diferente porque la gente "está harta de los corruptos".

"La nueva generación, educada y libre de corrupción, está decidida a un cambio positivo para acabar con la política del dinero y devolver la dignidad al Parlamento", aseguró.

Una encuesta realizada en 2016 por la organización internacional Proyecto de Justicia Mundial, con sede en Washington, indicó que los afganos perciben el Parlamento como la segunda institución más corrupta del Estado, después del Poder Judicial.

En sintonía, un informe de la Oficina de Inspección General en Afganistán (SIGAR) de Estados Unidos sobre el esfuerzo en la lucha contra la corrupción, publicado en mayo, indicó que "muchos funcionarios" afganos "tenían preocupaciones sobre la integridad del Parlamento".

De 249 diputados, "quizá solo 20 no son corruptos, mientras que otros los describen en general como contrabandistas, asesinos y ladrones", se indica en el informe.

La SIGAR recoge denuncias que aseguran que los legisladores a menudo presionan a los miembros del Gabinete para otorgar contratos lucrativos, como condición previa para la confirmación exitosa de los ministros.

Pese a las graves denuncias contra algunos legisladores, ninguno ha sido procesado hasta ahora debido a la inmunidad parlamentaria.

"Vimos a legisladores cometer delitos en Kabul como el asesinato, la apropiación de tierras y edificios construidos ilegalmente, pero la Policía y los fiscales no pudieron perseguirlos o procesarlos, debido a la inmunidad", dijo hoy a Efe el también candidato y periodista Sami Mahdi.

Mahdi, de 34 años, apuntó a la necesidad de "definir adecuadamente la inmunidad parlamentaria para hacer que los legisladores rindan cuentas ante la ley", una vía para erradicar la corrupción, primero del Parlamento y luego de otras instituciones del Gobierno.

El joven profesor de la Universidad de Kabul se ha comprometido también con los derechos de las mujeres, la lucha contra la drogadicción y la seguridad del país como prioridades de su trabajo.

"Defenderé los derechos de los ciudadanos. Solo serviré bajo el marco del trabajo y las autoridades de un legislador, no más que eso", dijo a sus partidarios en un discurso en una mezquita de Kabul para referirse la construcción de escuelas o empleos como "promesas falsas" de la vieja guardia de legisladores.

Para estas elecciones, convocadas con un retraso de tres años, alrededor de nueve millones, de los 34 millones de afganos, se han registrado para los comicios en medio de los desafíos y la frágil situación de seguridad de la nación.

El gobierno afgano desplegó 54.000 soldados para garantizar la seguridad de las urnas, sin embargo 2.384 de los 7.384 colegios electorales en zonas bajo el control talibán permanecerán cerrados el día de las elecciones, indicó a Efe el portavoz de la Comisión Electoral Independiente (IEC) Abdul Azizi Ibrahimi.

Seis candidatos a las parlamentarias se encuentran entre las decenas de trabajadores electorales y votantes que fueron asesinados y cientos de otros resultaron heridos hasta el momento en la violencia relacionada con las elecciones.

Esta misma semana, los talibanes han hecho una advertencia al pueblo afgano y las autoridades prometiendo que evitarán las elecciones etiquetándolas como "un proceso estadounidense".

Por Baber Khan Sahel


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