Fuente: Coreen Villalobos Mundo
12/20/2018

Raleigh, N.C., 17 de diciembre del 2018- El senador demócrata por Nueva Jersey, Bob Menéndez, y el senador Marco Rubio, republicano por Florida, expusieron el jueves ante el Congreso un nuevo plan para proteger de la deportación a los venezolanos que viven en Estados Unidos.

Menéndez interpuso la moción y Rubio la apoyó. Ambos calificaron la crisis económica y humanitaria en Venezuela como una de las más graves registradas en América Latina, la cual ha traído consigo un caos en toda la región, producto de la movilización de millones de venezolanos hacia otros países en busca de condiciones de vida más seguras y estables.

Creado en 1990, el TPS permite a los beneficiarios vivir y trabajar legalmente en Estados Unidos. "Entregar el Estatus de Protección Temporal a individuos que cumplan los requisitos y apoyar en la región sistemas de migración para asistir a los venezolanos que no pueden regresar con seguridad a su país es una obligación humanitaria y responsable", dijo Menéndez, el demócrata de más rango en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado.

Sin embargo, no se espera que la Casa Blanca apoye el proyecto de ley. El gobierno ya ha tratado de eliminar el TPS para la mayoría de los ciudadanos de países beneficiados, como El Salvador, Haití, Nicaragua, Sudán, Liberia y Nepal. Pero un juez federal ha bloqueado los planes del gobierno de no renovar el TPS a unas 300,000 personas.

El gobierno no respondió a preguntas sobre el TPS, pero ha dicho que está discutiendo formas de ayudar a los venezolanos que lleguen a la frontera con Estados Unidos, incluida la posibilidad de dar asilo a más de ellos. El Departamento de Seguridad Nacional tiene la autoridad para designar países con estatus de TPS, pero el proyecto de ley contempla que el gobierno proteja a los venezolanos durante 18 meses.

La abogada encargada de los Servicios Legales de Inmigración del Centro Hispano de Carolina del Norte, Bridgette Richards, calificó de plausible la iniciativa de los legisladores y aseguró que las comunidades latinas, las organizaciones defensoras de los derechos civiles de hispanos, la iglesia y abogados de Inmigración del estado y de todo el país deben articular esfuerzos, lo más pronto posible, para organizar actividades orientadas a ejercer presión sobre el gobierno, a fin de que entienda el carácter impostergable que ha adquirido la aprobación de este estatus para los venezolanos.

Buena inmigración
Bridgette Richards opinó que un gobierno anti-inmigrante es un gobierno anti-progreso. "El desarrollo de este país está determinado por el esfuerzo de los inmigrantes. Cuando la gente tiene que adaptarse a un nuevo sistema para sobrevivir, hace mucha innovación, lo que lleva la economía hacia adelante". 
Calificó la inmigración venezolana como positiva antes describir que, "además de que tienen una entrada legal a los Estados Unidos, vienen con títulos universitarios, PhD y gran habilidad para hacer negocios. Es un grupo sumamente preparado y el país debería aprovechar esta preparación. Si el gobierno se rehúsa a aprobar TPS para ellos, estaríamos perdiendo oportunidades de crecimiento", dijo antes de evocar que hace más de 10 años, habían unos 70.000 venezolanos en Florida, específicamente en Doral, Miami, fortaleciendo la economía de la zona. Ahora hay muchos más".

Movilización justa 
Richards enumeró las razones por las cuales los venezolanos merecen el TPS, por tratarse del mejor estatus para alcanzar la ciudadanía. "Ellos necesitan la movilización de la gente. Debemos buscar la manera de mostrar el valor de los venezolanos porque la situación en Venezuela es muy fuerte. Ellos no saben qué va a pasar en el futuro con sus pertenencias en su país y tienen miedo de volver. Tienen que dejar todo atrás, aprender el idioma y están estudiando para insertarse en esta sociedad de manera exitosa". 

Dos escenarios
Dentro del Centro Hispano, Bridgette Richards se encarga de asuntos migratorios sensibles, como renovación de DACA, TPS y poderes. Tramita y asigna citas a personas para darles a conocer sus derechos y canalización de casos. Su amplio conocimiento acerca de la materia migratoria, le permite avizorar algunos escenarios.
El más esperanzador es aquel en el cual las comunidades alcen sus voces de manera articulada, organizada y contundente, hasta llegar al alcanzar el cometido. "Algo positivo ocurrió y es una maravillosa noticia: legisladores comenzaron a dar la batalla en el Congreso. La Cámara de Representantes tiene mayoría demócrata. Esto hace que le sea muy difícil al gobierno no aplicar las nuevas reglas aprobadas en el organismo legislativo. Si está aprobado por estos dos grupos, el Gobierno sí tiene que aplicarlo".
El Congreso es la institución depositaria del poder legislativo de Estados Unidos. Es un órgano bicameral, compuesto por la Cámara de Representantes -con mayoría demócrata- y el Senado -con mayoría republicana-.
A juicio de Richards, es importante que la propuesta esté sobre la mesa. ''Éste es un gran paso para ese grupo de inmigrantes conformado por gente trabajadora. Pero, ahora será necesaria la presión social y la unión de esfuerzos. Para sacar TPS, los grupos deben buscar una audiencia con los representantes, organizar campañas, escribir cartas y salir a la calle para que la propuesta adquiera más fuerza, como ocurrió con DACA".
El otro escenario que vislumbra la abogada implica más lucha, debido a la política anti-inmigrante del gobierno. "Nosotros vemos cómo intenta quitar los TPS otorgados, especialmente a las personas mayores de 60 años, y otros beneficios. Dudo mucho que el gobierno acceda, aunque los venezolanos tienen muy alto nivel de educación y capacidad de negocios, lo me entristece porque esto es imprevisible. También es muy difícil que estén siendo aprobados los asilos. Podría ser una sorpresa si se pueden sacar TPS para los venezolanos y un gran triunfo para la comunidad hispana. Que los senadores estén intentando sacar el TPS para los venezolanos es un buen punto de partida. Hay que empezar con algo y vamos a ver qué pasa".
Richards recordó que buena parte de los dreamers son profesionales bien preparados, tanto como los venezolanos. "Tienen muy alto nivel de educación y siguen buscando avanzar. Ellos entienden bien cómo es la cultura de los Estados Unidos. A pesar de eso, el gobierno quiere quitar DACA, sin importar si separa muchas familias". 
El hilo constitucional del país es defendido por cortes federales que están escuchando muchos casos y presionan al gobierno para que siga las reglas. Sin embargo, Richards consideró conveniente enfatizar que "la administración de Trump no está siguiendo las reglas, a la hora de quitar beneficios y lo hace muy rápidamente".


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