Fuente: EFE
01/10/2019

Roma, 10 ene (EFE).- La reunión que mantuvieron anoche los socios Gobierno de Italia tras la decisión del primer ministro, Giuseppe Conte, de acoger a una decena de migrantes del barco de la ONG Sea Watch, escenificó el pulso que mantiene el ministro de Interior y líder de la Liga, Matteo Salvini, con su propio Ejecutivo.

El acuerdo de ocho países europeos, entre ellos Italia, para acoger a los 49 migrantes rescatados por las ONG Sea Watch y Sea Eye que durante casi tres semanas esperaron poder desembarcar, llegó mientras Salvini se encontraba en Varsovia y sin su autorización.

Ante ello, reaccionó con un monumental enfado y convocó una reunión de madrugada con Conte y su socio en el Gobierno, el líder del Movimiento 5 Estrellas, Luigi di Maio, para abordar el tema.

Ya en las horas anteriores a la autorización de Malta a hacer llegar a los migrantes, el presidente del Gobierno italiano había desautorizado a Salvini afirmando que iría incluso a recoger a los migrantes con un avión.

"Yo no me rindo", escribía en Twitter Salvini a las 11 de la noche antes de entrar en la sede del Gobierno.

Tras la reunión, que concluyó a la 1 de la madrugada, fuentes del Gobierno emitieron un comunicado en el que se aseguraba que había habido un acuerdo y que Italia "mantenía su compromiso a acoger a los niños y mujeres (del Sea Watch) y sin dividir a las familias".

Apuntaba la nota que de estas "poco más de diez personas" se ocupará la Iglesia evangélica Valdense, una manera de contentar a Salvini que ha exigido que el Estado no se ocupase económicamente de ellas.

Asimismo, se adelantaba que Conte pediría un encuentro con el comisario europeo de Inmigración, Dimitris Avramopoulos, para que se efectúe la reubicación de los 200 inmigrantes que llegaron durante agosto a Italia y que nueve países de la UE se habían comprometido a acoger.

La prensa italiana coincidía hoy en que Conte se había impuesto en el pulso lanzado por Salvini.

También Salvini emitía durante la madrugada otra nota con una lectura diferente a la posición oficial del Gobierno.

"Yo no cambio idea, e incluso voy más allá. No se producirá ninguna llegada (de migrantes) mientras Europa no respete los compromisos asumidos (verbalmente) con Italia, acogiendo a los 200 migrantes que desembarcaron en Pozzalo y Catania este verano y que tenían que ser reubicados", aseguraba.

Salvini añadía que "el Gobierno sigue estando compacto en su línea de puertos cerrados, lucha contra los traficantes y las ONG" y agregaba que "cualquier llegada de migrantes será a coste cero para los ciudadanos italianos".

A su salida de la reunión, Salvini lanzaba un mensaje a sus socios de Gobierno, según los medios italianos: "la próxima vez mejor encontrarnos antes que después. La inmigración la gestiona el ministro del Interior".

Aunque las distancias siguen siendo evidentes entre Conte y Salvini, el ministro del Interior, con un tono más conciliador, aseguró hoy en una entrevista radiofónica que no quiere "hacer saltar el Gobierno" y que no deja "las cosas hechas a medias".

Mientras que Di Maio explicó que la reunión "fue cordial" y que "los tres siempre encuentran una solución" y que "mientras exista esta buena relación el Gobierno seguirá adelante", en declaraciones de hoy al programa "Radio anch"io" de la emisora pública RAI 1.

Los medios italianos apuntan hoy a que tras la frágil tregua firmada tras en la reunión de ayer se esperan nuevas divergencias en el Ejecutivo que tiene que tomar algunas decisiones en las que se muestran divididos como la realización de algunas infraestructuras.


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