Fuente: EFE
02/10/2019

Nueva York, 10 feb (EFE).- El diseñador nepalí americano Prabal Gurung dio hoy el toque de alegría a la cuarta jornada de la Semana de la Moda de Nueva York, donde presentó una propuesta de otoño tecnicolor y desenfadada, un estado de ánimo por el que también se decantó Rebecca Minkoff.

Siguió así el joven modisto en la línea de la última colección de primavera, en la que se decantó por tonos llamativos, similares a los que pueden verse en las pequeñas banderas tradicionales de Nepal, por los que también optó para decorar la pasarela.

Se vieron en el show camisas vaporosas, así como vestidos y faldas fluidas de bajos asimétricos, que avivó aun más con el rosa fucsia, el verde agua, o el amarillo intenso.

Utilizó además el patchwork en varias de sus propuestas, tanto en túnicas para ellos como en glamurosos vestidos de palabra de honor y amplias faldas para ellas.

Para el hombre modernizó el estilo "safari", proporcionándole un toque más elegantes, y se atrevió también con trajes de chaqueta en rojo carmesí que combinó con jerséis de cuello alto en amarillo mostaza.

En las prendas de abrigo, Gurung echó mano nuevamente de fuertes tonos para chaquetas oversize de grandes solapas y anudadas a la cintura, estilo gabardina.

Una de las propuestas clave de la colección fue, precisamente, uno de los abrigos, confeccionados por ligerísimas plumas amarillas, rosas, verdes y moradas que daban gran movimiento a la pieza.

El modisto, que con los años se está convirtiendo en uno de los más aclamados del circuito estadounidense, contó con modelos como Winnie Harlow, Ashley Graham, Duckie Thot, Taylor Hill y la maniquí del momento, Bella Hadid, que lució un majestuoso vestido de gala de terciopelo negro.

Por su parte, Rebecca Minkoff mostró sus diseños para esta primavera en una de las sedes de la Semana de la Moda de Nueva York, los Spring Studios de Manhattan, con los que quiso rendir homenaje a una mujer femenina pero práctica y sin complejos.

"Estamos celebrando el optimismo, la libertad de la que pueden disfrutar las mujeres hoy en día", dijo la modista en una entrevista con medios especializados, que subrayó la inclusión en su show de modelos de "todas las alturas, formas y tallas".

Minkoff acentuó las pronunciadas curvas de la mujer con vestidos y faldas cortas que ciñó a la cintura con anchos cinturones, cordones o riñoneras, en los que predominaron el negro, el blanco, y los estampados de flores en tonos terracota.

Como complementos, sandalias de tiras planas o con discretos tacones, y una prevalencia de bolsos de día pero tamaño reducido, cómodos y funcionales que no sobrecargan los looks.

El positivismo contagió también el desfile "Project Cancerland", en el que, en lugar de delgadas modelos, desfilaron enfermas de cáncer de mama metastásico para denunciar la falta de investigación para esta dolencia que no tiene cura.

"El cáncer de mama metastásico es una sentencia de muerte", afirmó durante el evento Michael Kovarik, uno de los pocos hombres que sufren esta enfermedad, que le llegó en 2015 cuando se extendió a huesos, pulmones y glándulas linfáticas.

La organización Metavivor junto con Anaono recaudaba fondos en el evento de hoy para que esta frase tan lapidaria pierda significado, y evitar así el fallecimiento de más de 40.000 mujeres al año sólo en EE.UU., y unas 570.000 a nivel mundial.

Y es que las estadísticas apuntan que una de cada ocho mujeres será diagnosticada con cáncer de mama, y de todas las afectadas, un 30 por ciento llegará a la fase metastásica, que irremediablemente acabará con sus vidas.

Pero nadie diría que la veintena de mujeres que recorrieron hoy la pasarela en la Fundación Ángel Orensanz, todas ellas afectadas por el cáncer de mama metastásico, sufren una enfermedad sin remedio.

Lejos de los superficiales y rígidos shows que colman la Semana de la Moda de Nueva York, las protagonistas del día mostraron, con decisión y aplomo, no sólo sus cicatrices y pechos deformados por las duras cirugías a las que se deben someter, sino mensajes de fortaleza y positividad que encandilaron a las más de 200 personas que acudieron al evento.

"I am living" (estoy viviendo)", "Never Alone" (nunca solas) o "We will not bury our heads" (no nos daremos por vencidas) fueron algunos de los mensajes que se pudieron ver en los cuerpos de las maniquíes, que mostraban la ropa interior de Anaono, dedicada exclusivamente al diseño y venta de ropa interior para mujeres con esta enfermedad.

"Esta pasarela cambiará la manera en la que percibimos el cáncer de mama, daremos visibilidad a aquellos que viven con metástasis, y que nuestra belleza, identidad y sexualidad no será definida por nuestro diagnóstico", dijo la fundadora de Anaono, Dana Donofree.


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