Fuente: EFE
04/21/2019

Rabat, 21 abr (EFE).- Miles de personas salieron a las calles de Rabat para reclamar la liberación de los presos del movimiento rifeño Hirak, que a principios de abril vieron confirmadas en apelación sus penas de entre uno y veinte años de cárcel.

A falta de cifras oficiales, los distintos observadores consultados por Efe coincidieron en que fueron entre 5.000 y 10.000 personas las que salieron a la capital marroquí en una manifestación convocada desde la cárcel por los mismos presos del Hirak.

Encabezaban la manifestación los familiares de los presos, llegados desde Alhucemas y Tánger, y tras ellos desfilaron los militantes bereberes, algunos grupos de izquierda y representantes de la organización islamista semitolerada Justicia y Caridad.

La policía era más numerosa de paisano que de uniforme y permitió la celebración de la marcha sin que se produjera el menor incidente; además, los propios organizadores habían previsto su propio servicio de orden.

Los lemas más coreados fueron "Viva el Rif", "Viva el pueblo" y "Libertad para los detenidos", junto a numerosas proclamas por la dignidad y la justicia, así como contra la corrupción y la "hogra" (la humillación de los más humildes por los poderosos).

"¿Esto es un Estado o es la jungla?", gritaban los manifestantes, así como "¡Antes la muerte que la injusticia!".

En el trayecto de la manifestación se habían colocado tres mesas de recogida de firmas para reclamar la liberación de los detenidos rifeños y exigir una Justicia verdaderamente independiente.

Pese a que algunos líderes de partidos políticos (y hasta del mismo Gobierno) han criticado la dureza de las sentencias, no se vio a ninguno de ellos en la manifestación de Rabat, con la excepción de Nabila Mounib, secretaria general del minoritario Partido Socialista Unificado.

La manifestación de hoy no tuvo el seguimiento que se esperaba, sobre todo siendo la primera que se celebra después del 5 de abril, fecha en que el Tribunal de Apelación de Casablanca confirmó una por una las penas contra los 42 integrantes de la cúpula del Hirak rifeño.

Además, esta concentración es para muchos de ellos el único modo de expresarse en las calles, toda vez que en la capital rifeña, Alhucemas, las manifestaciones están prohibidas desde la detención de la cúpula y los militantes del Hirak en mayo de 2017.

Solo seis días después de la sentencia en apelación, la Administración Penitenciaria ordenó el traslado de los presos de Casablanca a prisiones más cercanas a la región del Rif para facilitar las visitas familiares, pero ello no impidió que varios de los líderes rifeños se declararan en huelga de hambre para reclamar su liberación o al menos el reagrupamiento del colectivo.

A los presos rifeños les quedan ahora dos vías: una, el recurso ante el Tribunal de Casación (ya presentada), que podría ordenar repetir todo el juicio por defectos de forma; y dos, la concesión de un indulto, potestad exclusiva del rey Mohamed VI y que ya empiezan a sugerir tímidamente algunas voces.

Las revueltas del Rif, que se desarrollaron entre noviembre de 2016 y mayo de 2017, supusieron uno de los momentos más críticos del reinado de Mohamed VI; sin embargo, la participación de decenas de miles de personas en las protestas sociales no se "contagió" al resto del país.

Los jóvenes del Hirak que salieron a las calles en Alhucemas y la región rifeña reclamaban una mayor atención del Estado, más oportunidades de empleo y mejores servicios en una región históricamente marginada.

Tras la detención de toda la cúpula del Hirak, numerosos jóvenes eligieron la vía del exilio y ejercen ahora el activismo desde países como España, Holanda o Bélgica.

Javier Otazu


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