Fuente: EFE
11/30/2019

Johannesburgo, 1 dic (EFE).- El actual presidente de Namibia, Hage Geingob, fue confirmado hoy como vencedor de las elecciones del pasado miércoles, con un 56,3 % de los votos, y él y su partido, la Organización Popular del Suroeste de África (SWAPO, siglas en inglés), seguirán gobernando el país otros cinco años más.

Geingob se impuso con claridad a sus principales competidores, pero sus niveles de apoyo fueron significativamente inferiores a los de los comicios de 2014 que le auparon a la Presidencia, cuando se anotó casi un 87 % del apoyo popular.

"Deseo agradecer a los namibios por reelegirme como su presidente. Me siento humilde y comprometido a servir a la nación namibiana con más pasión y dedicación, para lograr mejoras tangibles en la vida de nuestros ciudadanos. Te he oído", declaró Geingob en su cuenta de Twitter durante la mañana del sábado, horas antes de conocerse los resultados oficiales.

Por detrás de Geingob quedó Panduleni Itula (29,4 %), un exdentista y abogado que se presentó de forma independiente pese a estar afiliado a la SWAPO, y en el tercer lugar McHenry Venaani (5,3 %), aspirante del Movimiento para la Democracia y el Progreso.

El candidato por el Movimiento de la Gente sin Tierra (centrado en las reclamaciones contra el desigual sistema de propiedad del suelo), Bernadus Swartbooi, solo obtuvo un 2,7 % de los votos, y Esther Muinjangue, la primera candidata femenina de la historia de Namibia, no logró más que el 1,5 %.

Fieles a su tradición de estabilidad democrática, los namibios habían votado pacíficamente y no se registraron grandes incidentes más allá de algunos problemas técnicos con las máquinas del voto electrónico.

La SWAPO, por su parte, se aseguró el control del Parlamento para la próxima legislatura, al anotarse 63 de los 96 escaños que estaban en juego en los comicios legislativos celebrados el miércoles a la vez que los presidenciales.

Ha caído su apoyo también, ya que en 2014 había logrado 77 asientos de la Asamblea Nacional.

Este antiguo movimiento anticolonial lleva gobernando Namibia sin interrupciones desde su independencia de la Sudáfrica del "apartheid", en 1990.

En democracia, SWAPO no había hecho más que consolidar su poder, pero la imagen de Geingob y de su partido llegaba desgastada a esta cita electoral y no se descartaba que el presidente pasara apuros para revalidar el cargo.

Esto se debía principalmente al descontento por la mala situación económica del país, rico en recursos como el uranio o los diamantes, en los últimos años.

Desde 2016, al calor del desplome global de los precios de las materias primas, una Namibia muy dependiente de la minería inició una recesión que, según las predicciones del FMI, solo empezará a corregirse tímidamente a finales de este año.

El desempleo se mantiene alrededor del 34 % -con especial incidencia entre una población joven cada vez más descontenta- y, pese a la importante labor de reducción de la pobreza que el país realizó desde los años noventa, Namibia figura aún como una de las naciones más desiguales del planeta, solo superada por su vecina Sudáfrica.

A ello se suma que, este año, la grave sequía que atraviesa el sur de África mantiene a casi un tercio de la población namibia (que suma unos 2,5 millones de personas, en total) con necesidad de asistencia estatal.

El equipo de Geingob, además, tampoco se ha librado de acusaciones de corrupción, pese a las promesas del presidente de combatirla.

Este mismo mes, solo unos días antes de los comicios, dos ministros dimitieron tras destaparse un escándalo de presuntos sobornos millonarios por parte de una empresa pesquera islandesa y están siendo investigados por la Justicia.


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