Fuente: Coreen Villalobos Mundo
12/05/2019

Raleigh, N.C., 2 de diciembre de 2019- Entre la vida y la muerte se mantuvo el comerciante mexicano Eduardo Rivera durante 8 minutos, mientras el arma de fuego de un atracador estuvo sobre su cabeza y la rodilla de ese delincuente le lastimaba la espalda. Fue víctima de un atraco en el cual perdió $ 4,000, las ventas de tres días de trabajo, según el reporte financiero que debió entregarle a la empresa aseguradora, sustentado en los cortes de caja.

La tarde del pasado 26 de noviembre transcurría tranquila. Eduardo Rivera ya se disponía a cerrar su negocio ED Electronics Service LLC, ubicado en el 4008 Capital Blvd, Local 108, en Raleigh, en cuyo interior hace mantenimiento y reparación de televisores y otros aparatos electrónicos, cuando apareció en la puerta trasera la persona que lo conduciría a punta de pistola hasta la caja registradora.

"Sentí que me faltaba el aire. Este atracador hablaba inglés y me dijo que no pusiera resistencia y que le abriera la caja registradora. Lo hice. Me dijo: Tírate el suelo. Me tiré. Me puso la rodilla en la espalda, me amarró las manos y los pies con tirrajes. Me dijo que si me movía o gritaba, me mataba. Yo no me moví y lo único que podía decir, en medio del pánico fue: Por favor, no dispare", relató Rivera.

"Era agresivo y su lenguaje muy ofensivo. Sentí mucho miedo de que me matara. Solo pensé en mi familia, en mis tres hijos, quienes son menores de 16 años. Ellos vinieron a mi mente en cada segundo. Están pequeños y desafortunadamente yo soy el motor de la familia y fallando el motor, todo se viene abajo. Pensaba lo peor porque los atracadores no piensan y bendito sea Dios... no me disparó. Este ha sido el día más angustiante de mi vida", describió.

Durante los días sábado, lunes y martes, Eduardo no tenía empleados en el negocio, por lo cual nadie pudo depositar en el banco las ventas acumuladas durante estos tres días de trabajo. El atracador se lo llevó todo.

"Cuando agarró el efectivo, me volvió a poner la pistola en la cabeza. En ese momento, sí pensé que me iba a matar. Volví a implorarle: Por favor, no me dispares. Me dijo que si llamaba a la policía, regresaría para acabar con mi vida. Y salió por la puerta de la atrás", dijo.

Debido a que el ladrón no le quitó el teléfono celular, Eduardo Rivera pudo doblar sus muñecas amordazadas para activar una llamada al servicio 911.
"Yo no sabía que hacer porque estaba amarrado y muy angustiado. Alcance a meterle el dedo al teléfono y le pedí a Siri que llamara al 911. Gracias a Dios, se logró la conexión. Las patrullas de la policía llegaron de inmediato, me desataron y acordonaron la zona. La respuesta fue rápida, pero no hubo manera de atrapar el delincuente".

Las investigaciones continúan. Están en fase de recaudación de evidencias provenientes de las cámaras, de las cintas usadas para amarrar a la víctima del atraco, y de la toma de huellas dactilares. 

"Desafortunadamente, las cámaras alcanzaron a agarrar fotografías del atracador, pero no se logra ver su cara. Estoy aportando toda la información que puedo y las averiguaciones avanzan", precisó el comerciante hispano.

Todos a protegerse
La desafortunada experiencia vivida por Eduardo Rivera le hace reflexionar acerca de la necesidad que existe de que los empresarios se protejan unos a otros y creen sistemas conjuntos de detección de irregularidades.

"Tenemos que tener cámaras de seguridad. Yo tengo 4 frente a mi negocio y una de ellas grabó al delincuente, pero atrás no tengo e hizo falta para que las investigaciones fueran más exitosas y rápidas. El negocio que funciona al lado del mío tuvo huecos de tiros en sus vitrales recientemente y, por no tener cámaras, su dueño no supo qué pasó. Probablemente, colocar cámaras no es garantía de que no nos pasará nada, pero minimizamos un poco los riesgos", dijo el microempresario, antes de mencionar que "ahora que oscurece más temprano, tenemos que cuidarnos mucho más".

Rivera tiene diez años dedicado a este negocio. 

Ha tenido locales comerciales en otras zonas, en los cuales se han registrado robos de material electrónico, cuando nadie ha estado adentro.

"Por primera vez tuve que enfrentar un atraco de estas magnitudes: conmigo adentro y con arma de fuego. Todos los comerciantes de la zona, lo vimos como algo sorprendente porque nunca había pasado nada en el área. Ahora, a partir de esto tan horrible que nos pasó, todos queremos tomar más medidas de seguridad", comentó finalmente. 


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