Fuente: Coreen Villalobos Mundo
02/13/2020

Raleigh. N.C., 8 de febrero de 2020- El pasado sábado 8 de febrero, las calles del centro de Raleigh se tiñeron de entusiasmo, lucha en contra de las desigualdades y consignas elevadas por inmigrantes que defienden los derechos de las minorías y la justicia social.

Más de 2,500 personas de color, inmigrantes del mundo entero, dentro de los cuales figuró una gran representación de hispanos, altruistas blancos, jóvenes, adultos mayores y ambientalistas atendieron la convocatoria de la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color (NAACP, por sus siglas en inglés) a participar en la edición número 14 de la Marcha Moral Anual de Raleigh.

La concentración comenzó a las 8:30 a.m., frente al Duke Energy Center. La marcha partió desde la esquina entre las calles Wilmington y South, cerca de la sede de la Universidad Shaw. 

Terminó frente al Capitolio, donde los líderes de organizaciones comunitarias se hicieron de los micrófonos y la atención de los presentes para enviar mensajes de sensibilización en torno a la lucha por la igualdad social.  

Todos, unidos, no solo se sumaron a la lucha emprendida por esta organización de derechos civiles en los Estados Unidos, formada en 1909 como un esfuerzo birracial para promover la justicia para los afroamericanos, sino que también levantaron estandartes con mensajes de apoyo a las comunidades inmigrantes en contra de los atropellos y amenazas que reciben por parte de la actual administración.

Luchas a favor de la expansión del Medicaid, un sistema educativo público con igualdad de oportunidades para todos, súplicas por la toma de acciones para frenar el daño ocasionado por el calentamiento global fueron algunos de los objetivos comunes de los participantes de la marcha anual.

La voz de los líderes de organizaciones proinmigrantes, especialmente las defensoras de los derechos civiles y constitucionales de las comunidades hispanas, se escuchó alta y clara.

Selina Jaime López, gerente del programa juvenil de El Vínculo Hispano de Siler City, asumió la responsabilidad de sensibilizar, empoderar e insertar a hijos de hispanos en la lucha por la justicia social y el respeto a los derechos de todos los inmigrantes.

"Ahora más que nunca, la voz de los jóvenes es súper importante. Ellos se están involucrando porque han entendido que sus voces tienen el poder de cambiar el país y el destino de sus familias. Han nacido en Estados Unidos y un día van a poder votar y van a ser factores de cambio social", dijo.

Su constante interrelación con estos jóvenes le ha hecho entender que la principal preocupación de ellos es "llegar a casa y no encontrar a sus padres. Muchos de ellos tienen padres indocumentado y siempre están viviendo esa ansiedad. A través de nuestros programas les enseñamos las razones por las que no deben sentir miedo de convertirse en las voces de sus padres".

Contra la separación de familias
Con gran entusiasmo y energía, estos jóvenes dijeron, al unísono y mientras saltaban abrazados: "El que no brinca, es Migra" y "El pueblo unido jamás será vencido".

Ellos tuvieron la grandiosa oportunidad de ver la lucha conjunta, la unión de esfuerzos y el enfoque de cada batalla.

Pudieron ver cómo organizaciones que representan a personas de color, asiáticos, hispanos y blancos se unieron en un solo clamor, llenando las calles de 

Raleigh de compromiso y sensibilidad frente a las luchas sociales que, definitivamente, harían a Estados Unidos un mejor país; determinado por la inclusión, la tolerancia y el amor al prójimo.

Estos jóvenes y los de muchos otras organizaciones y grupos comunitarios proinmigrantes, participaron en la Marcha Moral Anual levantando pancartas que llevaban escritos los siguientes mensajes: "Fin a la separación de familias", "No hay familia ilegales, ningún humano es ilegal", "la enseñanza hace tu trabajo posible", "Los inmigrantes hacen de América un mejor lugar", "Hay suficiente dolor en la frontera".

"Estoy aquí para hablar por quienes no tienen voz, por los inmigrantes. Todos tenemos padres y abuelos inmigrantes y siempre dicen cosas malas de ellos, pero son ellos quienes hacen trabajo que muchos no quieren hacer y contribuyen al progreso del país", dijo Daisey Gaspar Samayoa.

"Nuestras voces dicen lo que está correcto y lo que tenemos que corregir. Tenemos que aprender de nuestros errores y los políticos y gobernantes también", comentó Ervin Martínez.

"Hay muchas familias necesitadas y ellas, al igual que todos los que viven en este estado, merecen atención: un lugar digno donde vivir y acceso a asistencia médica", agregó Jocelyn Sánchez.

Los tres coincidieron en que es un orgullo tener ascendencia hispana, experimentar la abundancia de dos culturas, de dos idiomas y tener dos visiones de la vida distintas.

Avanzar sin miedo
Olga Romero es líder comunitario de la organización El Pueblo.

Aseguró, antes de comenzar a marchar, que uno de las luchas que deben dar las comunidades hispanas, con mayor fuerza, es contra la desesperanza.

"Tenemos que permanecer unidos, concientizarnos de que somos muchos y tenemos que salir a la calle en ocasiones como esta. Algún día vamos a alcanzar nuestros logros como comunidad, pero si no estamos unidos como grupo, pueden hacer con nosotros lo que quieran. Desterremos el miedo de nuestros corazones", dijo antes de recordar que "en este país podemos ejercer el derecho de alzar la voz".

A su juicio, es muy importante que las comunidades hispanas apoyen estas luchas sociales en pro de la justicia y el mejoramiento de sus condiciones de vida.

Tras reconocer que una de las luchas constantes de los hispanos que viven en Estados Unidos es salir adelante en un país con autoridades que siempre les recuerdan que no es suyo, Romero dijo que "tenemos que mantenernos firme en la lucha por obtener licencias de conducir para prosperar".

Minutos después de emitir estas palabras, esta líder comunitaria comenzó su marcha.


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