Fuente: Coreen Villalobos Mundo
12/02/2020

Raleigh, N.C., 23 de noviembre de 2020- Lucía Gerónimo está cansada de luchar, pero no puede parar. Está impotente ante el extremo estado de vulnerabilidad en el cual ha quedado en plena pandemia, pero dos hijas la esperan en casa todos los días con más preguntas que respuestas.

Hace tres años su esposo, quien era mecánico, perdió la vida al quedar atrapado debajo de un carro. Desde entonces, Lucía no ha dejado de vender tortillas, junto a su inseparable amiga María Ortiz, para hacer frente a deudas y gastos.

Salió adelante, mejoró su situación económica. Comenzó la propagación del COVID-19 en Carolina del Norte y, una vez que el gobernador ordenó el cierre de restaurantes y fábricas, su sustento diario se desvaneció. 

Poco tiempo después, las autoridades permitieron la reapertura progresiva de los establecimientos y Lucía dio positivo para COVID-19. Sus hijas Sarahí Vásquez y Janeth López corrieron con la misma suerte ameritando atención médica. Tuvo que quedarse 1 mes más en casa, ahora aislada, sin poder hacer tortillas.

De hecho, el negocio se paralizó por completo. Su compañera de trabajo también contrajo el virus.

Inmovilizada, tiritando por una fiebre que se prolongó por 10 días, con fuertes dolores de cabeza y el cuerpo, esta hispana acostumbrada a trabajar, se quedó sin los sentidos de olor y gusto, pero también sin asistencia gubernamental ni ayudas federales. 

Lucía no tiene documentos, no tiene seguro médico y su indefensión se agravó.

Se quedó sin dinero para la renta, el piso (vive en una casa rodante), y para pagar la luz y el teléfono. Cuando entró al centro asistencial, se llevó $100 dólares para pagar la consulta médica y, luego de ser atendida, salió con una deuda de $200 que aún no ha podido pagar.

Se le comenzaron a juntar los recibos y a aumentar sus deudas. 

Resistió, soportó la angustia, lloró, se secó las lágrimas, le miró los ojos a sus hijas y continuó.

Lucía ya reinició su actividad productiva y trabaja más que antes para poder recuperarse económicamente.

Sin embargo, aún debe un mes de todo.

"Quedé con secuelas del virus. No he recuperado el gusto completamente, no puedo hacer ejercicio. Siento cansancio, ahogo y presión en el pecho y de repente me falla la memoria. Después de esto, uno no queda bien", dijo.

Pero las secuelas también han sido emocionales.

"Voy a sacar fuerza interior para superar esto. A veces siento que quiero tirar la toalla, pero cuando veo a mis niñas y caigo en cuenta de que dependen de mí, sigo como sea", dijo.

Una de sus hijas escuchó a alguien de la comunidad decir que nadie podía acercarse a esa familia porque tenían el virus, lo que la hizo sentir muy mal.

"Yo no pude hacer que mi hija no escuchara esto, pero cuando alguien está enfermo, no debemos darle la espalda, ni discriminarlo. 

La gente, en momentos tan difíciles, necesita unas palabras de aliento, un mensaje de solidaridad. No tienen que darle dinero, obligatoriamente, pero sí apoyo, algo de empatía", opinó.

Temple de acero
Esta latina resistió, soportó la angustia, lloró, se secó las lágrimas, le miró los ojos a sus hijas y continuó

Lucía Gerónimo tiene temple de acero. Su historia es una muestra de las adversidades que acompañan a la comunidad hispana, desproporcionadamente afectada por la pandemia.

Pero también es el reflejo del vigor y la fuerza de la mujer latina.

Mojarra Tortilla es su emprendimiento y ella espera aumentar sus ventas tan pronto como sea posible.

Tras asegurarse de que su socia y ella no tenían síntomas, retomaron la rutina.

"Hacemos tortillas desde las 11 p.m. hasta el otro día, a las 7 a.m. Trabajamos todas las noches porque entregamos tortillas en los restaurantes y ellos las quieren frías porque así se les mantienen y no se les daña", relató.

Ambas mujeres trabajan en las noches y madrugadas de los días jueves, viernes, sábado, domingo y lunes... todas las semanas. 

Hacen tortillas, las distribuyen, haciendo ventas directas y buscan más clientes.

"Ahora más que nunca, necesitamos ayuda de la gente que nos compre nuestro producto y comparta nuestros contactos con otras personas. Pueden hacernos órdenes a los siguientes números telefónicos: 919-332-6979 y 919-584-2457", puntualizó finalmente.


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