Fuente: Coreen Villalobos Mundo
06/22/2022

Raleigh, N.C, 21 de junio de 2022- El 15 de junio se cumplieron 10 años de la creación del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) y la sensación que reina en el ambiente es de indignación y desilusión, ante el incumplimiento de los líderes políticos de Estados Unidos de la promesa de otorgarles la tan ansiada y merecida ciudadanía.

No hay nada que celebrar porque los dreamers se siguen sintiendo como piezas que se mueven sobre el tablero político estadounidense al antojo, o según la conveniencia, de los líderes de ambos partidos.

El programa DACA agoniza entre diatribas políticas, mentiras y en medio del fuego cruzado.

El presidente Joe Biden pidió este miércoles al Congreso que apruebe una ley para permitir el acceso a la ciudadanía de los miles de indocumentados "soñadores" que habían sido protegidos de la deportación a través de este programa, paralizado recientemente por un juez.

Pero muchos jóvenes ya no creen en sus palabras, vista la inacción, no solo del mismo presidente, sino también de senadores, representantes y demás autoridades.

Lo que está en juego son sus expectativas de vida, su futuro y el de sus familias, pero esto parece importar muy poco a quienes conducen el destino del país, en vista de que no ha habido voluntad política para revocar la decisión judicial que impide que más jóvenes introduzcan sus expedientes y que los ya protegidos sean hagan ciudadanos.

Esta comunidad recuerda tal aniversario sin alegría, sin velas en el pastel, sin abrazos. La sensación de que, después de tanto tiempo de lucha, hay alguna victoria, se ha venido esfumando entre la decepción.

Los jóvenes DACA ya se cansaron de pedir. Ahora exigen la ciudadanía, por considerar que les toca por derecho, después de tanta lucha ahogada en lágrimas.

Reclaman que todo el aparato político y judicial se enfoque en la ciudadanía, sin importar qué partido esté gobernando.

La Conexión USA reunió en una sola sala de discusión a jóvenes DACA de Carolina del Norte y a líderes comunitarios que luchan por ellos.

Todos coincidieron en que "ya no hay excusas" que justifiquen el cierre de la vía a la ciudadanía de los jóvenes DACA y TPS y la solución que protegería a jóvenes que no eligieron ser indocumentados, pero que están en Estados Unidos entregando sus esfuerzos más honrados. Recordaron esta significativa fecha destacando que la lucha por la defensa de este programa ha estado caracterizada por la perseverancia, la unión de fuerzas comunitarias que han puesto de manifiesto el poder del pueblo, el empoderamiento, la multidisciplina y la defensa incansable.

Historias y sueños

Yair Castellanos se quedó con su expediente en las manos cuando la recepción de nuevas solicitudes fue suspendida por un juez federal. Llegó en el 2007, cuando tenía 7 años.

"Yo me he sentido muy triste y vulnerable. Con esta decisión judicial, las oportunidades de salir de las sombras, tener un número de seguro social, un permiso de trabajo e ir a la universidad y tener un impacto positivo en la comunidad se me escaparon", relató.

Aseguró que "a este punto, hay que exigir más. Esta lucha no solo debe ser para darle estatus a los soñadores, sino también a los indocumentados".

Ana Valdez es una beneficiaria DACA que ha puesto sus manos al servicios de la comunidad hispana como paralegal de Inmigración en el Centro de Apoyo Legal de Charlotte.

Ella no le da tregua a la actual administración, por considerar injustificable que haya utilizado la lucha de los jóvenes DACA, sus sueños y esperanzas como piezas electorales.

"Desde la elección de Trump cambió mucho el compromiso de los políticos con las minorías. Las promesas no se cumplen y no pasa nada. Les convinimos a los demócratas para ganar las elecciones. Debemos saber el poder que tenemos como comunidad cuando no cumplen las promesas electorales", opinó. 
Dorian Gómez es una soñadora dedicada al cine y se preocupa porque más miembros de la comunidad latina aprendan a hacer documentales cinematográficos, cortos y largometrajes.

"Ser ejemplo de muchos se convierte en una gran responsabilidad para mí. Hay muchísimo talento que no sale a la luz, en medio de tantas limitaciones. Los jóvenes DACA hacemos grandes aportes al crecimiento económico, social y al mundo artístico de Estados Unidos. Somos valiosos y merecemos que se nos abran todas las puertas", dijo.

Oscar Romero, programador informático de la organización Empower, en donde desarrolla una aplicación de apoyo comunitario, hizo una valiosa reflexión sobre el valor del voto latino.

"La lucha DACA ha sido de las cosas más hermosas que yo he experimentado, a través de conocer el talento de nuestra comunidad. Esta aplicación que he ayudado a programar empodera a las personas para que anoten con quién tienen que hablar para hacer diagnósticos reales de las necesidades de nuestra gente y estimular la participación masiva de hispanos en eventos electorales", describió este líder social.





Los aliados 

Gaby Pacheco, directora de The Dream US, reconoce la gallardía de estos jóvenes y sigue ayudándoles a tramitar becas para estudiar en universidades.

"Ellos tienen derecho a vivir en los Estados Unidos sin tener miedo a la deportación y a participar activamente en el fortalecimiento de la comunidad", dijo antes de precisar que al menos 80 % de los jóvenes DACA, TPS e indocumentados que solicitan el apoyo de The Dream US llega a la universidad, haciendo un cambio de vida importante.

"Sabemos que el costo de la universidad es muy alto y les damos la oportunidad a muchos jóvenes de toda la nación a cubrirlos, a través de una recaudación acumulada de 350 millones de dólares".

Sandro Mendoza es activista del grupo comunitario Acción Política Latina y se muestra preocupado por el futuro inmediato y el destino de estos jóvenes, abiertamente desamparados por los gobiernos.

"DACA no es un regalo que se le tuvo que agradecer a Obama, cuando lo creó, ni tampoco es un favor que nos haría Biden. DACA es un derecho que se han ganado estos jóvenes, después de tanta incertidumbre porque ellos no pidieron ser indocumentados en Estados Unidos", opinó.

A su juicio, la ciudadanía es un derecho humano que se les debe proteger porque, desde que llegaron a este país, han sido vulnerables. 

"Las organizaciones comunitarias debemos trabajar junto a ellos para que esa lucha continúe hasta que se haga justicia", agregó.


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