Política
Portugal celebra el domingo las elecciones presidenciales más abiertas en décadas
Lisboa, 12 ene (EFE).- El conservador Marcelo Rebelo de Sousa deja el cargo como presidente de Portugal tras una década en la que ha impulsado una nueva forma de dirigir el país, marcada por sus intervenciones públicas casi a diario y tres disoluciones del Parlamento en un lustro.

Lo hace a sus 77 años porque no se puede presentar a la reelección en los comicios de este 18 de enero, ya que la Constitución portuguesa marca un máximo de dos mandatos consecutivos para el jefe de Estado.

Tras haber sido docente, periodista, político y comentarista en televisión, Rebelo de Sousa (Lisboa, 1948) comenzó su andadura como mandatario en 2016, cuando se le comenzó a llamar “el presidente de los afectos” por su cercanía con la población tanto en los actos oficiales como en sus paseos fuera de agenda.
No son pocas las imágenes suyas dándose baños en la playa, donde ayudó en agosto de 2020 en el rescate a dos bañistas en el mar en el Algarve, en el sur, después de que se volcara la canoa en la que iban.
Esa cercanía, en ocasiones excesiva, ha venido en ocasiones salpicada de polémicas machistas, como cuando agarró del cuello a una activista durante una visita a la feria del libro de Lisboa para que le dejara hablar cuando ella le acusó de inacción ante la guerra en Gaza o durante una visita a Canadá cuando avisó a una joven portuguesa que iba a pillar una gripe con el escote que llevaba.
Su rol institucional ha sido intervencionista, con comentarios públicos casi a diario sobre la actualidad política y ha usado el veto presidencial en múltiples ocasiones: la última vez el 19 de diciembre, cuando bloqueó la nueva propuesta de ley de nacionalidad, con la que el centroderecha y los ultras quieren restringir la obtención del pasaporte luso, después de que el Tribunal Constitucional considerara contrarios a la Carta Magna varios artículos del texto.
Durante su segundo mandato no le ha temblado el pulso para disolver el Parlamento en tres ocasiones.
En 2021, lo hizo después de que no se aprobaran los presupuestos del Ejecutivo del entonces primer ministro, António Costa, mientras que en 2023 convocó elecciones después de que el socialista dimitiera por una investigación contra él por presuntas irregularidades y en 2025, cuando el actual jefe del Gobierno, Luís Montenegro, perdió una moción de confianza en el Legislativo por una empresa familiar.
En declaraciones a periodistas las pasadas fiestas navideñas, Rebelo de Sousa quitó importancia a tantas disoluciones del Parlamento y destacó que “Portugal ha sido de los pocos países de Europa que solo han tenido dos primeros ministros en diez años”, lo que en su opinión refleja la estabilidad del país.
No lo piensa así el constitucionalista y expolítico socialista Vital Moreira, quien argumentó a EFE que durante estos años Rebelo de Sousa se ha “excedido claramente en sus funciones” y no ha ejercido de “estabilizador” entre los Gobiernos y la oposición.
“Tres elecciones, cuatro Parlamentos, cuatro Gobiernos en cinco años. Esto nunca había ocurrido, esto no puede ser en términos de estabilidad”, defendió el catedrático jubilado, que recientemente publicó el libro ‘¿Qué presidente de la República de Portugal?’ (Bertrand Editora, 2025), bastante crítico con el mandatario.
Para este autor, el presidente debe ser “guardián de las reglas” y “árbitro”, y no puede analizar el desempeño político del Parlamento o del Gobierno como lo ha hecho este jefe de Estado.
Moreira considera que ha habido un antes de Rebelo de Sousa y espera que no haya un después que siga su modelo de gestión.
Rebelo de Sousa se marcha con la valoración positiva de la mayoría de sus conciudadanos, como muestra un sondeo publicado hace unos días por la consultora Pitagórica para el canal TVI/CNN Portugal, que refleja que el 56 % ve su actuación “positiva”, aunque hay un 40 % que cree que ha sido “mala o muy mala”.
Aun así, es el político en el que más confían los portugueses en la actualidad, con el 34 % de los apoyos, lo que no significa que sea el jefe de Estado mejor valorado de los últimos 51 años de democracia en Portugal, quedando por detrás de António Ramalho Eanes, Jorge Sampaio, Aníbal Cavaco Silva y Mário Soares.
Carlota Ciudad
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