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Política

Al igual que sus predecesores, Trump ignora el Congreso para ir a la guerra

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Imagen de archivo. EFE/EPA/BONNIE CASH / POOL

Washington, 5 mar (EFE).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado una guerra unilateral contra Irán sin solicitar la autorización del Congreso, lo que pone en duda la legalidad de la operación, aunque otros mandatarios estadounidenses actuaron de forma similar en el pasado y se salieron con la suya.

La Constitución establece que solo el Congreso tiene la potestad de declarar la guerra. Sin embargo, Trump no pidió el aval del Legislativo para iniciar el sábado la operación ‘Furia Épica’, un ataque a gran escala contra Irán coordinado con Israel que, en su primer día, acabó con la vida del líder supremo de la república islámica, el ayatolá Alí Jameneí, en el poder desde 1989.

Teherán ha respondido con una serie de bombardeos de represalia contra Israel y varios países árabes que albergan bases de la potencia norteamericana, causando la muerte de al menos seis militares estadounidenses.

Trump, al margen del Congreso

Numerosos expertos consideran ilegal el ataque de Trump, aunque el republicano, como sus predecesores, se ampara en los poderes que la Constitución otorga al presidente como comandante en jefe del Ejército para usar la fuerza en operaciones limitadas o de corta duración.

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“Los redactores de la Constitución querían que el uso de la fuerza fuera una cuestión de consenso. Hasta el momento, no lo hay respecto a Irán”, subraya a EFE Marc Smith, profesor de Derecho de la Universidad de Cedarville (Ohio).

La Casa Blanca evita catalogar la ofensiva como una guerra, aunque Trump sostiene que el golpe más contundente está aún por llegar y que la operación no se detendrá hasta destruir por completo el programa de misiles iraní, su Armada y su capacidad nuclear, un objetivo que podría prolongarse semanas.

William Howell, profesor de la Universidad Johns Hopkins, recuerda que el Congreso no ha declarado formalmente una guerra desde la Segunda Guerra Mundial y que “numerosas incursiones militares de presidentes recientes, tanto demócratas como republicanos, se han llevado a cabo sin siquiera autorización legislativa”.

George W. Bush obtuvo una autorización específica del Congreso para las invasiones en Afganistán (2001) y en Irak (2003), mientras que Barack Obama ordenó en 2011 la operación contra la Libia de Muamar el Gadafi con el aval del Consejo de Seguridad de la ONU, pero sin el del Legislativo.

Una ley en entredicho

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Para acotar las facultades presidenciales, el Congreso aprobó en 1973, durante la guerra de Vietnam, la denominada Resolución de Poderes de Guerra, que solo permite entrar en hostilidades si hay declaración de guerra o una emergencia nacional por ataque a Estados Unidos.

Esta ley obliga al Gobierno a informar del alcance de la ofensiva en las primeras 48 horas y a retirar tropas si no hay autorización del Congreso en 60 días. Ningún presidente ha aceptado su constitucionalidad, al considerarla una violación de la separación de poderes.

El secretario de Estado, Marco Rubio, ha justificado la ofensiva alegando una “amenaza inminente” de un ataque iraní contra posiciones estadounidenses en la región.

Rubio informó con antelación a los líderes del Congreso y, tras el inicio de ‘Furia Épica’, mantuvo sesiones informativas a puerta cerrada para detallar su alcance.

Pero las explicaciones no han satisfecho a la oposición demócrata, que considera que no hay pruebas de una amenaza inminente ni claridad sobre los objetivos ni la duración del conflicto. Trump ha llamado a los iraníes a tomar el control de su Gobierno, pero el Pentágono niega que se trate de una guerra de cambio de régimen.

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Los demócratas, en minoría, intentaron el martes invocar sin éxito la Resolución de Poderes de Guerra para frenar la ofensiva contra Irán.

A la práctica, esa ley ha resultado durante los años papel mojado y, como apunta William Banks, de la Universidad de Siracusa, “los presidentes han actuado de forma unilateral sin freno del Congreso, lo que el derecho consuetudinario ha terminado avalando”.

Por ejemplo, Bill Clinton prosiguió su campaña de bombardeos en Kosovo sin autorización más allá de los 60 días que la ley estipula, y Obama argumentó que los ataques a Libia no vulneraban la Resolución porque fueron desde el aire, sin tropas en el terreno, y constituían un uso limitado de la fuerza.

Ese argumento sirvió también a Trump para justificar los bombardeos de supuestas narcolanchas en el Caribe y la captura del depuesto Nicolás Maduro en enero en Venezuela. Pero si la operación en Irán provoca más bajas o exige el despliegue de tropas sobre el terreno, el equilibrio legal y político podría volverse mucho más incómodo para el republicano.

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