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Crimen y Justicia

Con la tregua en Líbano, unos dan sepultura definitiva a sus muertos y otros aún esperan

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La gente porta el féretro de la periodista libanesa Amal Khalil durante el cortejo fúnebre en la aldea de Baisariyah, sur de Líbano, el 23 de abril de 2026. La periodista del diario Al-Akhbar Amal Khalil murió el 22 de abril tras un ataque aéreo israelí que tuvo como objetivo un edificio en la aldea de al-Tiri, distrito de Bint Jbeil, en el sur de Líbano. (Líbano) EFE/EPA/WAEL HAMZEH

Tiro (Líbano), 23 abr (EFE).- El alto el fuego con Israel ha dado espacio a algunas familias libanesas para dar sepultura definitiva a sus seres queridos fallecidos durante la guerra y que tuvieron que ser enterrados en ubicaciones temporales a causa de la violencia, en un ritual conocido como ‘wadiaa’ en el islam chií.

Sin embargo, otros oriundos de zonas ocupadas por el Ejército israelí en el sur del Líbano todavía esperan para ser trasladados a sus cementerios locales, teniendo que extender el ‘entierro provisional’ permitido en circunstancias excepcionales como las que viven los libaneses desde el 2 de marzo.

En un descampado al lado de una ajetreada carretera de Tiro, la principal ciudad de la franja más meridional del país, yacen una veintena de tumbas marcadas solo con números y banderas del partido chií Amal, a las que van acudiendo algunos familiares y amigos a depositar flores.

Según explica a EFE un rescatista que llega para visitar la tumba de un compañero, todas las víctimas son miembros de los equipos de la defensa civil alcanzados por ataques israelíes durante la guerra, presumiblemente de la Asociación de Exploradores del Mensaje Islámico, de Amal.

“La mayoría son de pueblos fronterizos y todavía no vamos a enterrarlos. Vamos a esperar al menos los diez días del alto el fuego, y puede que incluso dos o tres meses”, dice el joven, que prefiere mantener el anonimato y no entrar en detalles, pues la ‘wadiaa’ es un asunto sensible.

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Entre el inicio del conflicto a comienzos de marzo y la entrada en vigor del frágil cese de hostilidades hace una semana, un centenar de trabajadores sanitarios perdieron la vida y 233 resultaron heridos en ataques israelíes contra objetivos del sector, sobre todo ambulancias y paramédicos de la defensa civil.

En total, esas casi siete semanas de conflicto dejaron 2.294 muertos y 7.544 heridos en el Líbano, según datos oficiales.

Los entierros provisionales tuvieron que aplicarse a paramédicos o combatientes del grupo chií Hizbulá, que estos días está organizando funerales individuales o grupales para los fallecidos que en medio de la ofensiva israelí no habían podido ser trasladados a sus zonas de origen.

También a miembros de las fuerzas de seguridad libanesas, como los 13 fallecidos a mediados de abril en bombardeos israelíes contra el Palacio de Gobierno de Nabatieh, en el sur del país y que fueron sepultados en un cementerio temporal en Haret Sidón, más al norte.

Sin embargo, también tuvieron que acogerse a la ‘wadiaa’ familias desplazadas de a pie que perdieron a parientes por causas naturales mientras se encontraban lejos de casa, pues el conflicto provocó el desplazamiento forzoso de más de un millón de personas en el Líbano.

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