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Depresión perinatal: un riesgo silencioso

Expertos concientizan sobre este estado mental

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Raleigh, N.C., 20 de enero de 2026- La ansiedad y la depresión durante el embarazo no solo afectan la salud emocional de las madres, sino que también pueden tener consecuencias directas en el desarrollo neurológico de los bebés. Diversas investigaciones científicas han demostrado que hijas e hijos de mujeres que atraviesan estos trastornos emocionales presentan un mayor riesgo de retrasos en su desarrollo neurológico, incluso desde la etapa fetal.

De acuerdo con la Dra. Ma. del Pilar Meza Rodríguez, investigadora en Ciencias Médicas del Departamento de Neurociencias del Instituto Nacional de Perinatología de México “Isidro Espinosa de los Reyes”, la ansiedad y la depresión durante la gestación pueden activar procesos biológicos en la placenta, como la metilación placentaria, que reducen el funcionamiento de al menos cuatro genes clave para el desarrollo neurológico del feto. Por ello, subraya la importancia de identificar de forma temprana los factores de riesgo emocionales durante el embarazo, a fin de brindar atención especializada y prevenir posibles consecuencias tanto para la madre como para el bebé.

A nivel global, la ansiedad y la depresión durante el embarazo y el posparto afectan aproximadamente a una de cada siete mujeres, lo que las convierte en un desafío relevante de salud pública. Así lo señala la revisión clínica Perinatal Depression, publicada en StatPearls y alojada en el NCBI Bookshelf de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos (NIH). Sin embargo, se estima que hasta el 50 % de los casos no son diagnosticados, principalmente debido al estigma que aún rodea a estas condiciones y a la dificultad de muchas mujeres para hablar abiertamente sobre sus síntomas.

En Estados Unidos, esta realidad se refleja en cifras recientes. El informe Health of Women and Children 2025, de America’s Health Rankings®, indica que durante 2023 el 11.9 % de las mujeres —alrededor de 318,000— reportó síntomas de depresión posparto, mientras que el 20.3 % —aproximadamente 544,000 mujeres— presentó síntomas de ansiedad posparto. Estos datos evidencian la urgencia de fortalecer la detección temprana y el acceso a apoyo en salud mental materna.

Para Lizeth Cuara, especialista en bienestar materno y CEO de Misty Phases, la depresión posparto puede manifestarse como consecuencia de múltiples factores: cambios hormonales, privación de sueño, agotamiento físico, así como situaciones emocionales y sociales como el estrés, el aislamiento o la falta de apoyo. “Es una condición frecuente, real y tratable. La detección oportuna es clave para proteger la salud de las madres y de sus hijos”, explica.

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Si bien no siempre es posible prevenir la depresión posparto, la evidencia muestra que el acompañamiento emocional, el acceso oportuno a servicios de salud mental y el seguimiento continuo durante el embarazo y el posparto pueden reducir significativamente su impacto y favorecer una recuperación más rápida. Contar con una red de apoyo sólida, recibir orientación profesional y mantener hábitos de autocuidado —como un descanso adecuado, una alimentación balanceada y actividad física moderada— son factores determinantes para el bienestar emocional en esta etapa.

En este contexto, Misty Phases promueve una visión integral del posparto, en la que el cuidado del cuerpo y la mente se abordan de manera conjunta. Reconocer el bienestar físico como parte esencial del equilibrio emocional contribuye a un posparto más consciente, acompañado y empático.

Hablar abiertamente sobre ansiedad y depresión perinatal también implica normalizar el autocuidado como una herramienta de apoyo y prevención. Romper el silencio y reducir el estigma permite que más mujeres accedan a la ayuda que necesitan, fortaleciendo no solo su salud emocional, sino también el bienestar de sus familias y el desarrollo saludable de sus bebés.

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