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Leonardo Sbaraglia en la piel de Carlos Menem: «No es joda hacer de presidente»

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El actor Leonardo Sbaraglia, caracterizado como el que fuera presidente de Argentina entre 1989 y 1999 Carlos Menem, en un fotograma cedido por Amazon Prime Video de la ficción dramática "Menem", que podrá verse en 2024. EFE/ Federico Romero/Amazon Prime Video

Buenos Aires, 3 oct (EFE).- “No es joda hacer de presidente”, define a EFE el actor argentino Leonardo Sbaraglia; menos aún cuando se trata del ya fallecido exmandatario Carlos Saúl Menem (1989-1999), icono de los 90 que plagó el país de lujos accesibles, mientras privatizaba las necesidades básicas y el futuro de su población.

Todo esto y más atraviesa «Menem», la ficción dramática de Amazon Prime Video basada en hechos reales, que aún no tiene fecha exacta de estreno, pero que podrá verse en 2024, y en la que Sbaraglia encarna al hombre que, mediante su visión, fue capaz de asumir un país hiperinflacionario y obligarlo a hacer ‘borrón y cuenta nueva’, aunque fuera dentro de una burbuja financiera.

«Nunca me había pasado que una foto mía caracterizado despertase tantas pasiones. Desempolvó un tema interesante para que se vuelva a poner en el tintero. ¿Qué nos refleja Menem de nuestra propia sociedad?», reflexiona Sbaraglia.

Sentado en su camerino, dos maquilladores dan vueltas a su alrededor lentamente cambiando los pigmentos de su piel, le oscurecen el pelo y agregan patillas canosas a los costados de las mejillas. En minutos, la metamorfosis finaliza y un rostro diferente sale a grabar.

«Como actor, es un desafío de los más grandes de mi vida y un personaje bisagra que te invita a superarte», agrega el intérprete de películas como «Caballos salvajes», «Dolor y gloria», «Relatos salvajes» o «Errante corazón», y poco a poco va encorvando la postura y hasta cambiando su forma de hablar.

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Sin juicio al personaje

El expresidente fue reconocido por trazar un plan para acabar con una inflación que rozaba el 5.000 % anual mediante la Ley de convertibilidad o «1 a 1», es decir, un peso argentino pasó a equivaler a un dólar estadounidense, una idea económica que salvó la situación inflacionaria pero que derivó, una década después, en la crisis de 2001.

«No está en uno juzgar al personaje, sino sacar a la luz cuestiones profundas. Lo que está en mi potestad es ser lo más parecido a la esencia de Carlos Menem», ataja Sbaraglia.

La serie retratará el ascenso al poder de Menem, pasando por sus orígenes en Anillaco, un pueblito de la provincia argentina de La Rioja (noroeste) que apenas llegaba a los 857 habitantes en 1991, mediante la óptica de una familia riojana, cuyas vidas terminan ligadas al círculo íntimo del mandatario.

«Desde ese lugar llegó a ser presidente casi tres veces y para estar a la altura tuve que aprender un montón de cosas, que me han costado bajarlas al cuerpo e incorporarlas en la serie de forma no verbal. Desde miradas, hasta formas de hablar, junto con palabras que él solía utilizar», relata.

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Hizo los deberes muy temprano, cuatro meses antes de empezar a rodar, devoró todo tipo de material que incluyera el apellido Menem, videos, libros y hasta conversaciones íntimas con «prácticamente todo» el entorno del exjefe de Estado.

El director, Ariel Winograd, fue quien puso a Sbaraglia como protagonista de la serie. «Tuvo mucho que ver, es mi tercera vez que trabajo con él, y no me hubiese animado a hacerlo si no dirigiera él», remarca quien ocupó el rol principal de los filmes «El Gerente» y «Hoy se arregla el mundo», ambos del realizador porteño.

Además de la convertibilidad, la serie revolverá en las controversias políticas que derivaron en los casos más extravagantes que la corrupción argentina tuvo para ofrecer, así como los ataques terroristas en la embajada de Israel (1992) y la mutual judía AMIA en Buenos Aires (1994).

«No es joda hacer de presidente. Es una oportunidad de crecer y con ‘Wino’ terminamos ‘El Gerente’ saltando en paracaídas y esto es un poco eso: una caída libre en vivo. Interpretar a Carlos Menem es un riesgo que puede salir mejor o ‘estrolarse’ (chocar) frente a 45 millones de argentinos», concluye.

Sobre todo, porque la crisis actual de Argentina tiene reminiscencias de aquel 2001, aunque actualmente no existe burbuja financiera alguna que permita acceder a bienes básicos y servicios baratos sin préstamos bancarios o ahorros dolarizados por años. Por este motivo, todavía hoy parte de la sociedad sigue añorando a quienes les hipotecaron el futuro.

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Augusto Morel

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