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INMIGRACIÓN

No queda nada en Chatham Estates

El caso de la expulsión de familias de bajos recursos de Chatham Estates se ha convertido en un símbolo del impacto de la expansión inmobiliaria en comunidades históricamente asequibles dentro de Cary

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No queda nada en Chatham Estates

Cary, NC, 26 de mayo de 2026.- No queda nada del parque de casas móviles Chatham Estates, ubicado cerca de East Chatham Street en Cary.

Se fueron los sueños de vivienda estable que tenían más de 140 familias, en su mayoría hispanas e indocumentadas, y quienes habían criado a sus hijos durante décadas en este lugar enclavado en una de las zonas de mayor crecimiento y valorización inmobiliaria del Triángulo.

Más de 340 adultos, niños y ancianos enfrentaron -y aún enfrentan- un proceso de desalojo tras la venta del terreno. Se vieron forzados a empacar lo poco que tenían y moverse bajo presión. 

Solo quedan escombros, restos de trailers que no pudieron moverse, debido al desgaste del tiempo y la falta de dinero para acondicionarlas, viviendas con avisos de desalojo terrosos pegados en puertas y ventanas que sus habitantes ni siquiera vieron porque fueron distribuidos después de que muchos emprendieron la huida de lo inevitable.

La decisión del propietario de vender la propiedad a un desarrollador privado ha activado un proceso de reubicación que debe completarse antes del 30 de junio de 2026, según los avisos oficiales entregados a los residentes.

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Juguetes viejos, cajas y mobiliario que no cupo en el camión de mudanza quedaron amontonados en pilas de arena, así como también la esperanza de muchos de quedarse en sus trailers para no enfrentar el duro proceso de ser rechazados en otros complejos habitacionales por no tener documentos.

Estos vecinos se compartieron información, se ayudaron unos a otros, se mudaron juntos, vivieron por semanas en refugios e iglesias. Comenzaron de nuevo sin tener ni siquiera una mesa donde reunir a la familia para comer. Muchos de ellos comieron y durmieron en el suelo mientras la solución de reubicación llegaba.

Este es el caso de Amanda, quien con un hijo de 1 año y otro de 7, tuvo que refugiarse en un pequeño salón de una iglesia para dormir sobre cobijas, mientras su esposo Julián redoblaba sus jornadas de trabajo para reunir lo que necesitaban para vivir en un apartamento.

Julián, el único proveedor de este hogar, se vio forzado a perder cinco semanas de trabajo durante las redadas de ICE en noviembre y diciembre del año pasado, por miedo a ser arrestado y separado de su familia. Desde entonces, y sin tener la documentación exigida por organismos de apoyo financiero en estos difíciles momentos, la familia de Amanda y Julián vienen arrastrando una insoportable crisis económica que les impidió prepararse financieramente ante el desalojo anticipado del que fueron víctimas.

El dueño del tráiler donde vivían les exigió desocupar antes de tiempo y de la noche a la mañana quedaron sin un techo bajo el cual vivir.

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Chatham Estates desapareció en un abrir y cerrar de ojos, dejando una pesada desolación. El espíritu que revoloteaba en sus calles con los gritos felices de niños que solían jugar entre cada casa pereció, consumido por la incertidumbre, el miedo y la desesperación.

 

Sin los vecinos de siempre

El terreno fue adquirido con planes de reurbanización que incluyen nuevos complejos de vivienda multifamiliar y townhomes. 

Para las familias, esta salida forzada no solo implica perder sus hogares, sino también sus redes comunitarias, la cercanía a escuelas y el acceso a empleos en la zona. 

Algunos residentes han señalado que los costos de reubicación de sus viviendas móviles pueden alcanzar entre 15,000 y 18,000 dólares, una cifra que supera la capacidad económica de gran parte de las familias afectadas.

Ocupar un apartamento en los complejos urbanísticos cercanos representó un pago de entre 3,500 y 5,000 dólares.

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Ayuda externa

En medio de la incertidumbre, organizaciones comunitarias y líderes locales han impulsado fondos de ayuda y solicitudes de apoyo a las autoridades municipales y al futuro desarrollador del proyecto. 

Aunque la ciudad de Cary ha destinado recursos para asistencia de reubicación, los residentes sostienen que la ayuda es insuficiente frente a la magnitud del desplazamiento. También han pedido que una parte de las nuevas unidades habitacionales sea designada como vivienda asequible, con el fin de evitar la expulsión definitiva de familias trabajadoras del área.

El caso de Chatham Estates se ha convertido en un símbolo del impacto de la expansión inmobiliaria en comunidades históricamente asequibles dentro de Cary, una de las ciudades de mayor crecimiento en Carolina del Norte. 

Mientras avanza el proceso de transición, las familias continúan organizándose para exigir condiciones más justas de reubicación y una respuesta estructural a la creciente crisis de vivienda en la región.

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