Fuente: EFE
10/09/2019

Roma, 9 oct (EFE).- Italia ha declarado la guerra al plástico y en los últimos años ha puesto numerosas iniciativas en marcha, la más reciente es la que aplica actualmente su capital: Roma regala billetes de metro a los viajeros que reciclen botellas.

La iniciativa comenzó en julio y el Ayuntamiento romano ya ha contabilizado 350.000 botellas recicladas, lo que supone una media de 20.000 al día.

La medida, que busca concienciar a la sociedad de la importancia de cuidar el medio ambiente, se aplica por ahora solo en tres estaciones de metro, una por cada línea del suburbano, y prevé que los usuarios que reciclen 30 botellas reciban a cambio un billete de 100 minutos de duración.

La gente inserta estas botellas en unas máquinas, que leen el código de barras y después son registrados en una aplicación de móvil que otorga el billete.

La iniciativa ha tenido tan buena acogida que la empresa que gestiona el transporte público en Roma, Atac, se plantea extenderla al menos hasta 2020 y a todas las estaciones de metro.

"Es una buena idea, aunque insuficiente, porque viene mucha gente y lamentablemente una sola máquina no es suficiente para todos los que depositan las botellas", explica a EFE Massimo, uno de los viajeros que se ha sumado a esta propuesta.

Roma ha sido la primera capital de la Unión Europea en lanzar esta medida aunque ya hay otras ciudades en el mundo, como Pekín o Estambul, que tienen iniciativas similares.

La de la capital italiana es la medida más reciente, pero el país lucha por desincentivar el uso del plástico desde hace varios años.

Una de las asociaciones más activas en este sentido es la asociación ambientalista Legambiente, que realiza campañas anuales de concienciación para que la sociedad acepte que estos materiales contaminan el medio ambiente.

La subdirectora de Legambiente, Serena Carpentieri, cuenta a EFE que estas campañas les han permitido hacer estudios y evidenciar, por ejemplo, que la contaminación por plástico en las playas alcanza niveles muy elevados.

Gracias a estas investigaciones, apunta Carpentieri, Italia ha prohibido desde el 1 de enero de 2019 la venta de bastoncillos de plástico y desde el 1 de enero de 2020 no se podrán comercializar productos cosméticos que contengan microplásticos.

"La única cosa positiva de esta emergencia planetaria es que se están multiplicando acciones, no solo por parte del gobierno y de la industria, sino también de los ciudadanos", que asumen costumbres que antes eran impensables, como llevar sus propias bolsas de tela al supermercado, indica.

La organización WWF calcula que "cada año 570.000 toneladas de plástico terminan en las aguas del Mediterráneo, el equivalente a 33.800 botellas de plástico arrojadas al mar cada minuto".

"Si los países no adoptan soluciones concretas y efectivas, para 2050 la contaminación en el área mediterránea se cuadruplicará", subraya en su página web.

Según los datos del Instituto Superior de Protección e Investigación Ambiental (ISPRA), las playas italianas acumulan de media unos 770 objetos por cada 100 metros, de los que el 80 % son de plástico.

Es por eso que la región de Apulia (al sur) ha prohibido su uso en las playas desde el pasado verano y los establecimientos ahora utilizan materiales ecológicos y biodegradables.

El asesor de Medio Ambiente de la región, Gianni Stea, considera que la decisión es fundamental para desterrar progresivamente el plástico "que tanto daño está haciendo al ecosistema ambiental y marino".

Y el presidente de la asociación de consumidores Codacons, Carlo Rienzi, cree que esta política de expulsar el plástico de las playas debe extenderse a toda Italia para "proteger los intereses de los residentes y turistas".

A nivel gubernamental, el ministro de Medio Ambiente, Sergio Costa, intenta que el Parlamento de luz verde a un proyecto de ley, aprobado por el Consejo de Ministros italiano en abril, con el anterior Ejecutivo del Movimiento 5 Estrellas y la Liga.

Costa ha bautizado la medida como ley "Salvamare" y entre otras cosas autoriza a los pescadores a recoger el plástico que se queda atrapado en sus redes y llevarlo a tierra.

Desde 2011 está prohibida la venta de bolsas de plástico no biodegradables en Italia y según Legambiente esta ley ha supuesto una disminución del 55 % del consumo de bolsas de plástico, una cifra que esperan que aumente en los próximos años. E

Laura Serrano-Conde


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