Crimen y Justicia
Taiwán blinda su sistema de comunicaciones de emergencia ante un eventual bloqueo chino
Javier Castro Bugarín
Taipéi, 10 feb (EFE).- En febrero de 2023, las islas Matsu se desconectaron del mundo. Sus 13.000 residentes perdieron el acceso a internet tras la ruptura de dos cables submarinos que conectan este archipiélago con Taiwán, y durante semanas fue imposible navegar por sitios web o usar los servicios de mensajería instantánea con normalidad.
La gravedad de este suceso, que no ha sido el último relacionado con el presunto sabotaje de cables submarinos, ha causado una honda preocupación en Taiwán, que está desarrollando una red de comunicaciones de emergencia diversificada para garantizar la continuidad del sistema en caso de un bloqueo por parte de China.
Además de reforzar y aumentar el número de cables existentes, las autoridades trabajan en la mejora de las comunicaciones por satélite y de los enlaces por microondas, fundamentales a la hora de asegurar las labores esenciales del Gobierno y de empresas como TSMC, líder mundial en la fabricación de chips avanzados.
“Tenemos múltiples capas e intentamos garantizar que todas estas dimensiones puedan cooperar juntas e intercambiarse a lo largo de diferentes redes”, asegura a EFE Chiu Wei-chen, subdirector ejecutivo de la Oficina de Política Científica y Tecnológica del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (NSTC) de Taiwán.
Garantizar una conectividad mínima
Taiwán cuenta con catorce cables submarinos internacionales y diez de ámbito doméstico, según la Oficina de Seguridad Nacional, que estima que la isla sufre una media anual de entre siete y ocho cables dañados, en incidentes que Taipéi atribuye parcialmente a buques vinculados a China.
Ante la perspectiva de que estas instalaciones queden inutilizadas durante un eventual conflicto bélico con Pekín, los satélites y las redes de microondas se perfilan como canales prioritarios para “el mando gubernamental, la coordinación de emergencias y los servicios públicos críticos”, explica a EFE Cathy Fang, analista de políticas en el DSET, un laboratorio de ideas financiado por el Gobierno taiwanés.
“Nuestro objetivo no es mantener la conectividad de tiempos de paz, sino garantizar las operaciones gubernamentales mínimas”, señala la investigadora acerca de estos sistemas, claves para respaldar las comunicaciones de voz, la mensajería segura y una transmisión de datos suficiente para la toma de decisiones.
Según Fang, el Ministerio de Asuntos Digitales ha identificado 6.882 emplazamientos de infraestructuras esenciales -entre ellos hospitales, servicios de emergencias, oficinas de gobiernos locales y refugios designados-, y alrededor de 700 de ellos cuentan ya con terminales satelitales.
Ampliación del número de satélites
A medida que se aprueba legislación para proteger a los cables submarinos y se construyen más redes de este tipo, Taiwán ha avanzado en expandir su banda ancha de microondas y ampliar el número de satélites de comunicaciones operativos, aliándose con varias firmas internacionales para no depender de un único proveedor.
Esta arquitectura combina capacidades satelitales en órbita baja (Eutelsat OneWeb), media (SES) y geoestacionaria (ST-2), integradas y gestionadas localmente por la taiwanesa Chunghwa Telecom, que además se ha asociado con la estadounidense Astranis para incorporar un satélite geoestacionario compacto de última generación.
Asimismo, Far EasTone Telecommunications anunció una colaboración con Amazon Kuiper, una constelación satelital que podría comenzar a ofrecer servicios en Taiwán en los próximos años, mientras que TASA, la agencia espacial local, impulsa un programa para desarrollar satélites autóctonos de órbita baja (LEO).
Este organismo estima que la isla necesitaría alrededor de 150 satélites LEO propios para salvaguardar su sistema de comunicaciones ante una eventual crisis, algo que también dependerá de la posibilidad de contar con estaciones terrestres para el correcto encaminamiento de datos.
De hecho, el tráfico de sistemas como OneWeb pasa a través de pasarelas en el extranjero y posteriormente se redirige a Taiwán mediante cables submarinos, lo que genera una “dependencia estructural” de terceros países.
“La importancia (de la estación en tierra) está en si China coacciona a Tailandia o Japón y les ordena apagar sus estaciones en tierra para que no le den servicio a Taiwán. Eso sería desastroso para nosotros”, sostiene Cathy Fang.
Inversión y asociaciones internacionales
Por lo pronto, el Gobierno isleño planea invertir unos 27.000 millones de dólares taiwaneses (856 millones de dólares) en el desarrollo de tecnologías de comunicaciones en el próximo lustro, así como poner en marcha un sitio de lanzamiento de satélites en el condado sureño de Pingtung para 2031.
En paralelo, Taipéi coopera con Estados Unidos, Japón y países europeos en materia satelital, compartiendo con ellos su experiencia en la fabricación de chips de vanguardia, afirma Chiu Wei-chen.
“Taiwán y EE. UU. mantienen un montón de conversaciones respecto al desarrollo tecnológico, pero, por supuesto, algunas son confidenciales por sus usos militares. Lo que sí puedo afirmar es que la cooperación entre Taiwán y EE. UU. es muy estrecha”, concluye el funcionario. EFE
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