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Crimen y Justicia

‘Vidas en la orilla’, el retrato de la mexicana que desafió al sistema judicial de EE.UU.

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La cineasta mexicana, Lucia Gajá, posa durante una entrevista con EFE este viernes, en la Ciudad de México (México). EFE/Mario Guzmán

Ciudad de México, 14 mar (EFE).- La migrante mexicana Rosa Estela Olvera Jiménez estuvo privada de su libertad durante 20 años por un asesinato que no cometió en un penal de máxima seguridad en Texas, aunque la documentación de su caso en la película ‘Mi vida dentro’ (2007) y su secuela ‘Vidas en la orilla’ (2025) le permitió enfrentar al sistema judicial de EE.UU. y la “tremenda injusticia” contra ella.

“Lo que hizo ‘Mi vida dentro’ fue exponer el caso y atraer la atención internacional para que se involucraran legalmente con Rosa Estela y tuvieran los recursos para poder entender su historia, que es la de muchas otras migrantes”, explica Lucía Gajá, la directora de ambas cintas y quien además sostiene que este proyecto ahora sería imposible de realizar tras el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos.

Gajá cuenta a EFE que conoció a Olvera en 2005, cuando la originaria de Ecatepec todavía no había sido sentenciada a 99 años de prisión en el condado de Travis, por el ahogamiento de un menor de edad que estaba a su cuidado, lo que más adelante le permitió filmar el juicio en el que se dictó condena.

“Grabar el juicio hizo toda la diferencia para su liberación en 2021, porque se pudo constatar la falta de pruebas y analizar a detalle los testimonios en su contra”, destaca Gajá de este largo proceso en el que Olvera, de la mano de la organización no lucrativa Innocence Project, solicitó audiencias en reiteradas ocasiones para repetir su juicio.

Las secuelas

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La cineasta mexicana, Lucia Gajá, posa durante una entrevista con EFE este viernes, en la Ciudad de México (México). EFE/Mario Guzmán

‘Vidas en la orilla’, la secuela de esta serie documental, vuelve en 2018 a poner la cámara sobre el caso, pero en esta ocasión, además de narrar la vida de Olvera fuera de prisión, visibiliza las secuelas de esas “dos décadas de injusticia”.

Y es que, añade Gajá, le “negaron el derecho a ser madre”, ya que cuando fue detenida a los 18 años estaba embarazada de su hijo Emmanuel y ya era madre de otra menor, Brenda.

Además por una negligencia médica en la cárcel, Olvera consumió durante 10 años Ibuprofeno, lo que la llevó a desarrollar una enfermedad renal que le causó gran dolor físico y emocional al saber que solo podía ser tratada con diálisis o un trasplante de riñón.

“Para el sistema judicial estadounidense son mujeres de otra categoría. No se merecen ni salud ni cariño ni respeto ni comer bien: son seres casi desechables que, supuestamente, justifican la existencia de ciertas cárceles privadas”, subraya Gajá.

También indica que este problema se refuerza por estigmas de género, ya que “el 80 % de las mujeres en prisión sufren de abandono familiar”, algo que no sucede con los hombres.

La directora reconoció que sin el apoyo de organizaciones y de figuras consulares como Carmen Cortés, la historia de Rosa Estela jamás hubiera salido a la luz y advierte que estas redes de apoyo están siendo castigadas y retiradas de sus cargos por la actual administración del presidente estadounidense Donald Trump.

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El caso de Olvera no es un hecho aislado. Apenas el 11 de marzo de este año, una migrante hondureña fue exonerada por la Justicia de Texas tras pasar 22 años en prisión por haber sido acusada de asesinar a un bebé de 10 meses que estaba a su cuidado.

‘Vidas en la orilla’ se estrenó en la pasada edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) y estará presentándose en la gira de documentales Ambulante, que se lleva a cabo del 5 de marzo al 21 de mayo en México.

La cineasta mexicana, Lucia Gajá, habla durante una entrevista con EFE este viernes, en la Ciudad de México (México). EFE/Mario Guzmán
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