DEPORTES
Von Allmen se inmortaliza ganando oro en el descenso, en el que Odermatt acabó cuarto
Solda (Italia), 7 feb (EFE).- Franjo Von Allmen volvió a escaparse de la sombra de su compatriota Marco Odermatt, el gran dominador de este deporte durante los últimos años, y le dio la primera gran alegría a Suiza al convertirse este sábado en el primer campeón olímpico de los Juegos de Milán-Cortina d’Ampezzo (Italia) al ganar el descenso: la prueba reina del esquí alpino, disputado en la estación de Bormio.

Von Allmen, que el año pasado había ganado dos oros -uno de ellos en esta disciplina- en los Mundiales de Saalbach (Austria), logró este sábado la victoria más importante de toda su carrera al la conseguir la primera medalla de oro de la XXV edición de los Juegos Olímpicos de invierno. La que lo consolidará para siempre en la historia del esquí alpino.
Nacido hace 24 años en Boltigen (Berna), Franjo cubrió la pista Stelvio, de 3.442 metros -con salida a 2.268 metros de altitud y un desnivel de 1.023-, en un tiempo de un minuto, 51 segundos y 61 centésimas: veinte menos que el italiano Giovanni Franzoni, que fue segundo; y con una ventaja de medio segundo exacto sobre Dominik Paris, compatriota del anterior, que capturó el bronce.
Lo volvió a demostrar, y lo hizo, de nuevo, en el momento preciso: la palabra miedo no figura en su vocabulario. El simpático ‘salvaje’ del muy potente equipo suizo, con cinco triunfos en la Copa del Mundo -dos de ellos esta temporada, en los descensos de Val Gardena (Italia) y de Crans Montana (Suiza)- se colgó al pecho, de muy merecida forma, el oro en la principal prueba del deporte rey invernal, en la que sus compatriotas Odematt -que llegaba a Italia como candidato a tres títulos en estos Juegos- y Alexis Monney, quinto al final, completaron el trío helvético que entró entre los mejores cinco.
El austriaco Daniel Hemetsberger (1:52.58) fue el primero en saltar a la técnica pista italiana, justo antes de que lo hiciera el canadiense James Crawford, el más rápido, la víspera, en el último entrenamiento. Ninguno de ellos estaba llamado a la gloria este sábado: Hemetsberger acabaría séptimo, dos puestos por delante del esquiador de Toronto.
Tampoco iba a ser el día de Francia: Maxene Muzaton se caía en la parte baja del recorrido, donde Nils Alphand -hijo del muy mítico Luc- echó por tierra sus opciones con un error que lo dejó vigésimo segundo. Eso, antes de que Nils Alegre salvase la honra gala con su octava plaza final.
Con varios candidatos, aunque sin descartar nunca una sorpresa, la prueba reina se presentaba, sobre el papel, como un choque entre dos colosos: Suiza e Italia, que esquiaba en casa. Y se resolvió de forma salomónica. Oro para un helvético y los otros dos puestos de honor para los deportistas locales. Franzoni, ganador hace dos fines de semana del prestigioso descenso de Kitzbühel (Austria), el más peligroso del circuito, confirmó su condición de estrella emergente del equipo italiano, para el que volvió a brillar el veterano Paris, que en abril cumplirá 37 y que se marchó al hotel con el bronce.
¿Todos contentos? Evidentemente, no. Odermatt, campeón mundial en las tres disciplinas que disputa -en las que las pasadas dos temporadas también ganó las Copas del Mundo- venía a por el ‘triplete’ y acabó cuarto en su primer intento. ‘Odi’, que avanza firme hacia su quinto gran Globo de Cristal seguido, tendrá dos nuevas oportunidades en las pruebas de Bormio: en el supergigante y en el gigante. Modalidad en la que defiende título olímpico.
La muy potente armada suiza salió a pista con los dorsales del 6 al 8, para marcar las primeras referencias buenas. Monney mejoró en 22 centésimas a Hemetsberger; y Odermatt bajó cinco centésimas el crono de Alexis; pero fue Von Allmen el que hizo saltar la banca. Más bien la reventó: le metió siete décimas exactas al ganador de las últimas cuatro ediciones de la Copa del Mundo, que, al final, se quedó con el puesto que ningún campeón quiere: el cuarto.
El austriaco Vincent Kriechmayr, muy bien en la parte alta, no estuvo tan acertado en la zona baja -a partir de la ‘traverse’- y no sacó a ningún suizo del podio, antes de acabar sexto. Porque faltaban por salir los italianos, que corrían en casa, y que acabaron metiendo a dos de los suyos en un podio del que sacaron a dos helvéticos.
Franzoni, ganador hace dos fines de semana en la temible Streif -evitando, por sólo siete centésimas, el triunfo de Odermatt en el descenso de Kitzbühel, la única victoria que aún no ha conseguido el nuevo ídolo deportivo de la Confederación Helvética- se quedaba a veinte centésimas de Franjo, echando del podio provisional a Monney. Y Paris, el ‘rey de Bormio’ -seis veces ganador en descensos de Copa del Mundo- ‘sacó’ del cajón a Odermatt.
Mattia Casse y Florian Schieder, otros dos de los que corrían en casa, faltaban por salir. Pero nada iba a cambiar ya. Casse fue undécimo y Schieder, decimoséptimo. Y Zeno Colo, ganador en los Juegos de Oslo 1952, sigue siendo el último italiano en ganar un oro en descenso.
La gloria absoluta fue para el siempre valiente Von Allmen, que sucedió en el historial olímpico de esta disciplina a su compatriota Beat Feuz -ya retirado-, oro hace cuatro años, en los Juegos de Pekín. Aunque se retirase hoy mismo, a Franjo ya no lo saca nadie de la historia del esquí alpino.
Adrián R. Huber
-
Crimen y Justiciahace 3 díasTexas demanda a uno de sus condados por brindar asistencia legal a indocumentados
-
Clima y desastreshace 5 díasMarruecos activa la alerta roja por nuevas lluvias torrenciales en el noroeste del país
-
Culturahace 4 díasMarc Anthony, Carlos Vives y Gente de Zona cantarán en la gala del Premio Lo Nuestro
-
FARÁNDULAhace 4 díasEl hijo de Mette-Marit niega en su juicio haber violado a mujeres, pero admite agresiones
-
Culturahace 4 díasLos 50 años de Daddy Yankee, de ‘jefe’ del reguetón a artista cristiano
-
Economíahace 4 díasJosh D’Amaro sucederá a Bob Iger como director ejecutivo de Disney
-
Políticahace 5 díasTrump asegura que los republicanos deberían “nacionalizar” las elecciones
-
Culturahace 3 días“Love Me Love Me”, un romance juvenil de generaciones marcadas por las redes sociales
