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El papa lamenta ante los jóvenes la idolatría del beneficio y el culto a la imagen

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Personas construyen una torre humana catalana mientras el Papa León XIV, visto en una pantalla, llega para asistir a una vigilia de oración en el Estadio Olímpico Lluís Companys en Barcelona, España, 09 de junio de 2026. El Papa León XIV visita España del 06 al 12 de junio de 2026, con paradas en Madrid, Barcelona y las Islas Canarias. (Papa, España) EFE/EPA/CIRO FUSCO

Barcelona, 9 jun (EFE).- El papa León XIV lamentó este martes “la idolatría del beneficio y del rendimiento, el afán de tener que producir siempre y ser vencedores” y el “culto a la propia imagen” que imperan en nuestra sociedades como anestésicos para adormecer nuestra conciencia.

El papa León XIV durante la vigilia que celebra con 40.000 personas este martes en el Estadio Olímpico de Barcelona. EFE/Alberto Estévez

El pontífice hizo esta reflexión en respuesta a una de las preguntas que le plantearon los jóvenes en la vigila celebrada en el estadio Olímpico Lluís Companys de Barcelona.

El papa León XIV saluda a los fieles a su llegada a la vigilia que celebra con 40.000 jóvenes este martes en el Estadio Olímpico de Barcelona. EFE/Alberto Estévez

“En nuestras sociedades, de hecho, la idolatría del beneficio y del rendimiento, el afán de tener que producir siempre y ser vencedores, así como el culto a la propia imagen, no son más que anestésicos para adormecer nuestra conciencia y adaptarla a una cierta idea de sociedad”, criticó el papa al responder a las preguntas de Farid.

En este diálogo entre el papa y los jóvenes sobre temas de actualidad, el papa les ofreció dejarse iluminar por el Evangelio, para poder “desarrollar también un pensamiento crítico respecto a un sistema social que no pone a la persona en el centro y provoca situaciones de injusticia y de pobreza existenciales a diversos niveles”.

Alternando el español y el catalán en sus respuestas, el pontífice estadounidense pidió a los jóvenes no dejarse “abrumar por los ritmos y las seducciones externas, cultivando espacios de silencio, deteniéndonos quizá algunos minutos al día para leer el Evangelio y hablar con Dios”.

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