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El precio del “burrito” y un debate electoral entre los republicanos

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El precio del burrito se convirtió inesperadamente en un problema político para el Partido Republicano y para Donald Trump, ante el temor de que el elevado costo de vida termine castigando al oficialismo en las elecciones de mitad de mandato de noviembre.

La popular especialidad mexicana, preparada con arroz, frijoles, carne y otros ingredientes envueltos en una tortilla, es para millones de estadounidenses una alternativa rápida, abundante y, sobre todo, tradicionalmente económica. Pero esa última característica comienza a desaparecer.

Un burrito puede llegar actualmente a costar hasta 20 dólares en Estados Unidos, según informó Fox News. Hasta hace poco, en dos cadenas de comida rápida oscilaba entre 6,50 y 13,50 dólares, dependiendo de los ingredientes. El tema podría parecer menor, pero se convirtió en una expresión cotidiana de un problema mucho más amplio: la preocupación de los estadounidenses por cuánto dinero necesitan para llenar el tanque de combustible, hacer las compras o simplemente comer fuera de casa.

El debate causa indigestión en el Partido Republicano del presidente, que teme que el descontento por el elevado costo de vida le pase factura en los comicios legislativos de noviembre próximo.

Para muchos estadounidenses este plato es una opción abundante y económica. Pero ya no tanto, según Andrew Kolvet, portavoz de la organización juvenil conservadora Turning Point USA (TPUSA).

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“Uno de nuestros estudiantes universitarios de TPUSA me dio su opinión sobre el costo de vida: ‘Un burrito no debería costar 20 dólares’. Es cierto que mucho de esto es una resaca del Covid y de la inflación de la era Biden, pero la experiencia cotidiana es la misma: la sensación de que las cosas básicas cuestan demasiado”, dijo Kolvet en una publicación viral en X.

Algunos conservadores cuestionaron ese precio y acusaron a la juventud estadounidense de tener gustos caros, mientras que otros salieron en su defensa y advirtieron sobre posibles repercusiones políticas. El congresista republicano Dan Crenshaw aconsejó en X a los jóvenes “comer fideos instantáneos”, como él mismo hacía en sus tiempos en la universidad. También en X, Marc Thiessen, antiguo asesor del presidente George W. Bush y actual columnista, criticó a los estudiantes por “lloriquear”.

“Cuando me gradué, vivía a base de fideos”, señaló. “No me quejaba (…), trabajé duro para poder algún día permitirme una vida mejor”.

Eso provocó una ácida réplica del vicepresidente JD Vance, aludiendo a la corpulencia del columnista. “Si lo conocen en persona, les resultará bastante evidente que a ese hombre nunca le ha faltado un burrito”, escribió quien es considerado uno de los posibles sucesores de Trump.

Trump reiteró esta semana que la inflación había bajado en Estados Unidos, y negó cualquier impacto de su política arancelaria en los precios. Pero en una reciente encuesta de la Universidad Marquette, más de un tercio de los consultados (35%) señaló el costo de la vida como su mayor preocupación, muy por encima, por ejemplo, de la guerra en Irán.

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Este debate en torno al burrito confirma el malestar de los republicanos con la inflación, que se situó en 3,7% interanual en junio.

La cadena Fox News, favorita entre los republicanos, habla incluso de una “guerra civil” dentro del partido. Por un lado están los defensores de una economía de mercado pura y dura, con poca inclinación por una política económica intervencionista. Opinan que el Estado debe dejar que los precios fluctúen libremente y recomiendan a los estadounidenses cocinar en casa para reducir gastos.

El otro bando considera que ese discurso ultraliberal podría restarle a los electores todo atractivo para votar por los candidatos republicanos en noviembre.

Clarín.- 

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