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El Salvador: Del dolor al color

Entre el dolor de la guerra civil, la voz de Monseñor Romero y la riqueza de su folklore, salvadoreños en Carolina del Norte encontraron un espacio para recordar, sanar y reconectarse con sus raíces

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El Salvador: Del dolor al color

Raleigh, NC, 13 de junio de 2026.- Hay un dolor enquistado en el pecho de los salvadoreños que las palabras no pueden describir. Se lleva en el alma como una daga. De él no se habla. A él se le oculta. Las lágrimas se ahogan. No salen. 

Ese dolor proviene de las heridas dejadas por una sanguinaria guerra civil que durante 12 años (desde el 15 de octubre de 1979 hasta el 16 de enero de 1992), le apagó la luz a unas 75,000 personas y sumió a más de 8,000 familias en la angustiosa búsqueda de sus desaparecidos.

Estos 12 años marcaron a todo un pueblo y cerca de un millón de salvadoreños se vieron obligados a desplazarse dentro del país o emigrar al extranjero.

Durante el Festival Sabor y Cultura, promovido por el Centro de Arte y Cultura Diamante, y realizado el pasado sábado 13 de junio, esta herida se expuso, dándole al silencio un solemne carácter de esperanza en un mejor porvenir, transformándolo en un mensaje de sensibilización que llegó hondo a la conciencia colectiva.

“Sabor y Cultura: El Salvador” fue un festival diferente, único, sensible, reflexivo, humilde, significativo, profundo, colorido, y finalmente alegre en todos los sentidos.

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Rosalina Palacios fue la anfitriona del evento, quien con gran destreza logró conducir una agenda que fusionó historia, danzas folclóricas, música en vivo, cumbia, antología, baile, muestras artesanales, pictóricas y juegos tradicionales.

“El salvadoreño es un hombre trabajador, luchador, honrado y solidario”, dijo Palacios. “Somos sobrevivientes de una guerra civil y a nosotros solo nos ha dado tiempo de sobreponernos trabajando duro para progresar”.

Después de entonar las gloriosas notas del himno nacional de El Salvador, los asistentes comenzaron un fascinante recorrido histórico y cultural por el “Pulgarcito de América”.

Primero, tomó la palabra José Fidel Campos Sorto, cuyas vivencias son historia viva. Habló de los ciclos de la guerra, la devastación, la lucha de Monseñor Romero y el peso del mazo de la injusticia.

Su intervención abrió los ojos de los no salvadoreños que atendieron la convocatoria en torno a la grandeza de este pueblo chico que huyó, se sacudió el polvo de las rodillas y sigue dando lecciones de gallardía y trabajo arduo.

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Luego, Yesenia Doradea iluminó el bicolor salvadoreño ondeando la falda del grupo folclórico “Las Cortadoras”.

Después, todos los presentes bailaron cumbia. Salvadoreños, mexicanos, venezolanos, puertorriqueños, dominicanos y norteamericanos se unieron a la rueda de bailarines. 

De la tristeza, se pasó a la añoranza y, en este punto del festival, desbordaba la alegría que identifica a estos gentiles centroamericanos.

Seguidamente, Álex Córdova rindió homenaje a voces literarias y folclóricas que forjaron la identidad del país, a través de una antología.

Recordó al poeta Alfredo Espino, cuya sensibilidad por la campiña salvadoreña lo convirtió en referente de las escuelas públicas; a Claudia Lars, poeta y escritora nacida en Armenia, Sonsonate, cuya obra combinó la profundidad lírica con el compromiso social. Y a María de Baratta, compositora, pianista e investigadora folclorista que fue nominada como Mujer de las Américas por las Naciones Unidas, reconocida por preservar las raíces indígenas de la cultura salvadoreña a través de la música y la danza. Lindo paseo antológico.

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Y antes de que se escuchara la voz diplomática de los salvadoreños en Carolina del Norte, las personas fueron invitadas a participar en juegos tradicionales, como el capirucho.

El festival fue clausurado con la participación de Cricia y Alexander, un vibrante dúo de danzas salvadoreñas.

Al final, Rosalina Palacios agradeció a Lizette Cruz-Watko, fundadora de Diamante, a patrocinadores, al Photobooth de L&S Experience, los vendedores de comida y al público presente.

 

El Cónsul de El Salvador vino

El encuentro también incluyó información práctica del Consulado General de El Salvador en Charlotte, que actualmente ofrece servicios como la emisión del Documento Único de Identidad (DUI) y pasaporte el mismo día, sin necesidad de cita previa. Además, se explicó cómo registrar matrimonios y nacimientos de hijos nacidos en Estados Unidos para obtener la doble nacionalidad salvadoreña, y cómo gestionar poderes notariales a un costo de $40. Para citas, los interesados pueden llamar al 1-888-301-1130 o visitar el portal en línea del Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador.

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