Fuente: EFE
09/13/2016

Buenaventura (Colombia), 13 sep (EFE).- Centenares de habitantes de Buenaventura, una de las ciudades más pobres y castigadas por el conflicto armado colombiano, se dieron hoy un abrazo colectivo por la paz para expresar su deseo de reconciliación.

El acto fue celebrado en el coliseo del centro de Buenaventura, un deteriorado escenario deportivo hasta donde acudió el Alto Comisionado para la Paz de Colombia, Sergio Jaramillo, junto con otros miembros del equipo negociador de paz con las FARC que el pasado 24 de agosto concluyó un acuerdo con esa guerrilla.

Los más de mil bonaverenses que acudieron vestidos de blanco al acto "Buenaventura abraza la paz" se fundieron en uno solo entre ellos y con autoridades como Jaramillo, el senador Roy Barreras, que reforzó el equipo negociador en la recta final del proceso; la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, y el alcalde de la ciudad, Eliécer Arboleda Torres.

"Lo primero que tenemos que recordar es que con este acuerdo se acaba la guerra en Colombia", manifestó Jaramillo a los presentes al explicarles el contenido de lo pactado con las FARC en casi cuatro años de diálogos en La Habana, que será sometido a un referendo el próximo 2 de octubre para que los ciudadanos digan en las urnas si lo aprueban o no.

El alto comisionado señaló que el fin de la guerra con las FARC no significa que terminará la violencia, "porque hay muchas formas de violencia", algo de lo cual pueden dar fe los habitantes de Buenaventura, un territorio en permanente disputa por grupos guerrilleros, paramilitares y de narcotraficantes.

Buenaventura, ciudad de unos 350.000 habitantes, es el principal puerto colombiano en el Pacífico, pero por su posición estratégica, altos índices de pobreza y el abandono estatal, se convirtió en un escenario de violencia que en marzo de 2014 llevó al presidente Juan Manuel Santos a ordenar una intervención militar a gran escala para controlar a las bandas criminales.

"Desde la administración distrital le apostamos a la paz", dijo por su parte el alcalde Arboleda, quien recordó que "muchos habitantes de Buenaventura aportaron víctimas en este conflicto armado".

Según el senador Barreras, en Buenaventura hay unas 170.000 víctimas de los cerca de ocho millones de personas que se calcula fueron afectadas de alguna manera por más cinco décadas de conflicto armado.

El clamor de los habitantes de Buenaventura por la paz fue resumido en un cartel colgado en el coliseo: "Que Dios bendiga la terquedad de Santos. Logramos la paz".

Jaramillo señaló que el acuerdo con las FARC "representa una enorme oportunidad para nosotros, una oportunidad única" porque básicamente se llegó a un pacto "para sacar las armas de la política, para sacar la violencia de la política".

"De manera que los conflictos, que seguirán ahí, los vamos a tramitar por la vía democrática, sin armas, con un compromiso de las FARC de entregar las armas en seis meses a las Naciones Unidas y un compromiso del Gobierno de proteger a todos los miembros de las FARC y a todas las personas que participen en política", manifestó el alto comisionado.

Jaramillo explicó a los presentes que el acto de hoy es para "hacer pedagogía para la paz, para explicar qué fue lo que se acordó" en La Habana, pero "no un evento de la campaña por el sí" en el plebiscito del 2 de octubre.

Por su parte, la gobernadora del Valle del Cauca, departamento al que pertenece Buenaventura, agradeció a Jaramillo y al equipo negociador el esfuerzo de cuatro años para concluir un acuerdo con las FARC que evitará mucho sufrimiento al país.

"Esto hace posible que las FARC no vuelvan a matar, que las mujeres no vuelvan a llorar a sus hijos, que las esposas no vuelvan a llorar por sus esposos, esa es la esperanza que ellos nos han dado con la firma de esos acuerdos", expresó la gobernadora Toro.

Jaime Ortega Carrascal


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