Fuente: EFE
09/11/2017

Copenhague, 11 sep (EFE).- El bloque gubernamental de derecha de la primera ministra, la conservadora Erna Solberg, atisba la posibilidad de mantenerse en el poder tras su triunfo provisional en las elecciones legislativas noruegas de hoy y pese a perder apoyos con respecto a los anteriores comicios.

Escrutado el 83 % de los votos, la derecha obtenía 88 de los 169 escaños del Storting (Parlamento), ocho menos que en 2013, frente a los 81 del bloque opositor del líder laborista, Jonas Gahr StÝre, cuyo partido fue el más votado, una constante desde 1924, pero también el que más retrocedió y el gran perdedor de las elecciones.

El resultado supone un espaldarazo para Solberg, primera líder conservadora en repetir triunfo en tres décadas, y su gobierno en minoría con el Partido del Progreso (Frp), la primera fuerza de corte xenófobo en subir al poder en Escandinavia.

Solberg fue capaz de remontar durante la campaña los sondeos que hace un mes le eran contrarios, pero la caída de las fuerzas del bloque de derecha implica que el Ejecutivo deberá echar mano para tener mayoría absoluta de los votos tanto de liberales como de cristianodemócratas, cuando antes solo necesitaba a uno de ellos.

Las diferencias entre estos últimos y el Frp en materia de inmigración obligarán a Solberg a exhibir sus mejores habilidades negociadoras para mantener unida a la derecha.

Aunque mejoró notablemente el resultado de 2013 y obtuvo un porcentaje similar de votos al del bloque gubernamental, la oposición no pudo recuperar el poder, en gran medida por el desplome del Partido Laborista, el más respaldado con el 27,5 % y 49 escaños, una caída de tres puntos porcentuales y cinco diputados.

Para Gahr StÝre, que hace apenas unas semanas parecía tener medio pie en el Gobierno, es aun así un resultado muy malo, que cuestiona además su posición al frente del partido.

El Partido Conservador de Solberg fue la segunda fuerza, con el 25 % y 44 diputados, cuatro menos; por delante de su socio, el Frp, con el 15 % y que baja un escaño para quedarse en 28.

La fuerza que más creció en los comicios fue el Partido de Centro, que dobló apoyos hasta el 10,5 % y 19 diputados, y también logró un buen resultado el Partido de Izquierda Socialista, que sube dos puntos y gana 4 escaños para acabar con el 6 % y 11.

Tanto el Partido Cristianodemócrata como el Partido Liberal retrocedieron algo más de un punto y varios escaños, pero a falta del escrutinio final se mantenían por encima de la barrera mínima del 4 % y aseguraban así la mayoría absoluta de la derecha.

Por debajo de ese porcentaje se quedaron Los Verdes y los comunistas de Rojo, pero ambos lograron un diputado -que los ecologistas ya tenían en la anterior legislatura- por su buen resultado en la circunscripción de Oslo.

La campaña giró en torno a impuestos y bienestar, con la crisis sufrida por Noruega -primer exportador de petróleo y gas en Europa occidental- después del desplome de los precios del crudo en 2014 de trasfondo.

Pero la recuperación económica experimentada en los últimos tiempos ha acabado desactivando la campaña de los laboristas, que defendían una subida de los impuestos.

El triunfo supone también un respaldo a la dura línea en inmigración y política de asilo del Ejecutivo conservador, personificada en la ministra de Inmigración, Sylvi Listhaug (Frp), azote de musulmanes y refugiados.

La inmigración había sido otro de los temas centrales en campaña, en la que la oposición defendió un cambio en la retórica agresiva implantada por el Partido del Progreso.


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