Fuente: Coreen Villalobos Mundo
10/24/2018

Raleigh, N.C., a 22 de octubre del 2018- Hoy se cumplen 12 días del inicio de la primera caravana de migrantes hondureños desde San Pedro Sula, rumbo al norte, huyendo de la pobreza extrema y la violencia que se vive en ese país centroamericano. La mayoría ya ingresó a territorio mexicano con el objetivo de alcanzar la frontera de Estados Unidos.

La movilización ha sido fuertemente criticada por el presidente estadounidense Donald Trump, quien ha amenazado a Guatemala, Honduras y El Salvador con quitarles la ayuda financiera si no contienen la migración ilegal.

Trump aseguró el pasado domingo que se está haciendo todo lo posible para "detener la embestida" de los migrantes hondureños que buscan llegar a Estados Unidos.

Ha amenazado con enviar tropas militares a la frontera. "Estoy viendo el asalto a nuestro país dirigido por el Partido Demócrata (porque quieren fronteras abiertas y leyes débiles)" "Los líderes de Guatemala, Honduras y El Salvador no están haciendo suficiente para detener este flujo de personas, INCLUYENDO MUCHOS CRIMINALES", tuiteó Trump.

El grupo que avanza en México -custodiado por helicópteros y la policía- está conformado por unas 3,000 personas, según cálculos de la AFP y organizadores. Unos 1,000 quedaron atrás: algunos decidieron esperar en la frontera para ingresar legalmente a México y otros desertaron debido al temor o al cansancio.

Entre el viernes y el domingo, se contabilizaron 1,028 personas que solicitaron asilo en México, dijeron las autoridades mexicanas el domingo. Según fuentes gubernamentales, 346 migrantes en situación "vulnerable" habían sido transferidos a un refugio en el estado de Chiapas, en donde les dio "atención prioritaria" a ancianos, niños y mujeres, algunas de ellas embarazadas. 

El lunes, los migrantes decidieron tomar un día de descanso en Huixtla, tras la agotadora jornada del lunes, y guardar así 24 horas de luto por un joven hondureño fallecido al caer del camión que lo transportaba.

En principio, miles de migrantes centroamericanos fueron advertidos de no cruzar el puente. Pero el viernes, las autoridades mexicanas comenzaron a permitir que un grupo de migrantes atravesaran las puertas y subieran a autobuses rumbo a campos de refugiados. Otros cruzaron por la fuerza o escalaron las rejas antes de que policías antimotines los frenaran con gases lacrimógenos y bombas de humo. Algunos de los migrantes cayeron, tosiendo o llorando. El sábado, ante el fuerte calor, algunos migrantes decidieron cruzar hacia México en balsas.

El gobierno de México solicitó ayuda del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, con la intención de procesar las solicitudes de migrantes que buscan el estatus de refugiado.

La Cruz Roja guatemalteca ha reportado a medios locales que, desde el 14 de octubre, se ha brindado atención a 2,556 hondureños de la caravana, entre llamadas telefónicas sin pago, atención prehospitalaria y traslado a centros de salud.

Partió una segunda ola
Una segunda caravana de casi un millar de hondureños inició el domingo una travesía a pie en Guatemala para alcanzar a sus paisanos en México y llegar, juntos, a Estados Unidos. 

La nuevo ola de migrantes salió del poblado de Esquipulas (ubicado al este de Honduras), donde pernoctaron la noche del sábado tras ingresar por el punto fronterizo de Agua Caliente entre Guatemala y Honduras. Hombres, mujeres y niños con pocas pertenencias caminan a un costado de la carretera que conduce de Esquipulas hacia la capital.

Decenas de automovilistas tocan bocinas y gritan mensajes de ánimo a los integrantes de la nueva marcha, informó AFP.

EEUU debe recibirlos, opina abogada
La abogada experta en Inmigración, Mariana Vazquez García, opinó que "estos migrantes están movilizándose en caravana porque consideran que más seguro que quedarse en sus países, a pesar de que saben la mala situación de los inmigrantes en Estados Unidos. Ellos prefieren arriesgarse porque no tienen qué comer y qué darle a comer a sus hijos". 

Aseguró en entrevista concedida a La Conexión USA que "como latinos, tenemos que ver cómo ayudar a nuestros hermanos. Ellos saben que será un proceso difícil, más aún cuando la administración de este país, empezó una campaña y ahora se habla de cerrar la frontera, pero eso no los va a parar. Prefieren esto a seguir aguantando la tragedia que vienen soportando en sus países".

No escatimó palabras para advertir que el gobierno norteamericano estaría violando sus derechos humanos si les niega el asilo y quitando a niños de los brazos de sus padres. "Veremos la reacción de este gobierno cuando lleguen aquí. Ellos necesitan un país seguro donde vivir. Tienen derecho a ser escuchados. A perseguir una vida libre y feliz y eso va más allá".

Tras manifestar su apoyo irrestricto a esta movilización, Vazquez García recomendó a los migrantes estar preparados mentalmente "porque los oficiales fronterizos están adelantando un trabajo sumamente tenso por las instrucciones que están recibiendo. Deben conocer cuál es la ley de EEUU en términos de solicitud de asilos. Tienen que estar informados.


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