Fuente: Coreen Villalobos Mundo. Fotos: Alerta Migratoria NC
11/28/2018

Raleigh, N.C., al 27 de noviembre del 2018- Como un acto injusto, malintencionado y contra la moral de Estados Unidos calificaron miembros de organizaciones defensoras de los derechos de hispanos en Carolina del Norte la detención del mexicano Samuel Oliver-Bruno, de 47 años, en las oficinas de Inmigración de Morrisville, donde colocaría sus huellas dactilares y entregaría documentos requeridos para completar el proceso de comprobación de identidad y evaluación de su récord criminal. 
Éste fue el motivo por el cual el mexicano, sobre quien reposaba una amenaza de deportación que él solicitaría fuese retrasada, salió de una iglesia santuario en Carolina del Norte, en cuyo interior vivió refugiado durante 11 meses. Sus temores en torno a la idea de que sería detenido se convirtieron en una  realidad que deja desintegrada la familia que él conformó junto con su esposa y un hijo adolescente.
Oliver-Bruno fue acompañado por líderes religiosos y aproximadamente 20 minutos después de que ingresó a las oficinas de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos, lo arrestaron agentes no uniformados.
La comunidad eclesiástica que lo acompañó formó un muro humano alrededor del vehículo que llevaba a Oliver-Bruno. Todos se agarraron de los brazos y oraron durante unas dos horas. Cantaron "Amazing Grace" y otras canciones religiosas.
"¡Déjenlo que se quede!", gritaron.
Desafortunadamente, la corte decidió que no iba a escuchar el caso, atendiendo un documento enviado por funcionario de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), lo que colocó a Samuel en un inminente peligro de deportación inmediata.
La Conexión USA compartió con sus lectores, el pasado viernes, algunas reacciones de personalidades vinculadas con el movimiento de defensa de derechos humanos de hispanos en Carolina del Norte.
El hecho había sido criticado por la organización Alerta Migratoria NC, que ese día hizo un pedido a la comunidad migrante de ejercer presión sobre las autoridades, así como por los congresistas David Price y G.K. Butterfield, quienes en un comunicado conjunto se refirieron a la cita de las autoridades migratorias como un "cebo".
"El arresto repentino e inapropiado de Samuel en medio de la temporada de Acción de Gracias refleja el enfoque insensible y cruel que hemos llegado a esperar del Gobierno de Trump", señalaron los legisladores.
La detención del inmigrante, con más de dos décadas viviendo en el país, motivó que unas 27 personas fueran arrestadas por la Policía de Morrisville tras bloquear el paso del vehículo que transportaba a Oliver-Bruno fuera del recinto.
De acuerdo al diario local The Charlotte Observer, el indocumentado se halla recluido en el Centro de Detención del Condado Wake, en el que este fin de semana se congregaron algunos activistas para protestar por su arresto.
En declaraciones a CNN, Cleve May, pastor de la iglesia en la que el indocumentado se hallaba en santuario, señaló que la cita fue planteada como "legítima, pero ICE utilizó el debido proceso como cebo".
El portavoz de ICE Bryan Cox manifestó, por su parte, que Oliver-Bruno "es un delincuente convicto que ha recibido todos los procesos legales correspondientes de acuerdo con la ley federal, no tiene apelaciones pendientes y no tiene base legal para permanecer en EEUU".
 
Vigilia en Cary

Los activistas de Alerta Migratoria NC provee apoyo moral y jurídico a Samuel Oliver-Bruno y a su familia. Están uniendo voluntades a favor de la lucha contra lo que han calificado como un "engaño y abuso de poder" de la actual administración.
Katerine Guerrero, coordinadora de medios de comunicación de esta organización, reveló durante entrevista ofrecida a La Conexión USA, que el martes 27 de noviembre se realizó una vigilia, a partir de las 7:00 p.m., en las afueras de la oficina de ICE ubicada en el 119 Centrewest Ct, de Cary.
"Lo que acaba de ocurrir es totalmente injusto. Desde el viernes las cosas han cambiando y todo ha pasado muy rápido. Nosotros recibimos la notificación de que sería deportado el lunes en la noche. Todo cambió en minutos. Su esposa Julia, quien sufre de Lupus, y su hijo Daniel, de 19 años, están devastados. Sin embargo, tienen una fortaleza admirable porque no pierden la fe de volverse unir a Samuel", relató Guerrero.
La organización Alerta Migratoria NC está definiendo las próximas acciones y, mientras crean la agenda, Guerrero envía un mensaje contundente a las autoridades de inmigración. "Les estamos pidiendo que paren las deportaciones. Samuel salió del santuario, entendiendo el riesgo de entrar a una oficina de inmigración, pero también con la esperanza de que su caso fuese atendido, como le habían dicho. Esto fue una trampa, un engaño. Las autoridades deben colaborar con nosotros para que él se pueda reunir con su familia".

Autoridades bajo presión

El sentimiento de impotencia mostrado por los activistas de Alerta Migratoria NC es compartido por los miembros del Centro Hispano y El Pueblo.
Pilar Rocha, presidenta del Centro Hispano y Eleazar Posada, gerente de Participación Comunitaria y Abogacía, repudiaron "la emboscada". 
"Estas tácticas están siendo usadas para arrestar. No solamente son incorrectas y que no deberían estar ocurriendo en Estados Unidos, sino que van contra la moral de este país, que ha sido hogar de inmigrantes por años. Nosotros nos estamos enfocando en organizar acciones dirigidas a presionar a las autoridades para que esta política cambie", precisó Posada.
Agregó al equipo periodístico de La Conexión USA que la consecuencia de estos actos es el miedo que se generará en las comunidades hispanas. "Si esto sigue escalando, nuestra gente perderá su amor por la libertad de participar y continuar logrando cambios importantes. No podemos quedarnos callados".
Posada recordó al gobierno que "nuestra comunidad ha sido parte de este país por años. Lo hemos fortalecido y de ninguna manera esto que acaba de ocurrir es admisible".
William Saenz, coordinador de Comunicaciones de El Pueblo, subrayó que "esto ha sido trágico para la familia. Samuel no tiene un récord criminal manchado. Técnicamente, su único delito ha sido entrar al país en busca de mejores condiciones de vida para su familia. Su hijo se quedará sin su papá y va a estar preocupado ante la posibilidad de que muera en su lugar de origen, a manos de pandillas, por la violencia, las drogas o porque no tiene ninguna oportunidad económica. Esto es, sin duda, un abuso de poder de las autoridades de ICE". 


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