Fuente: Coreen Villalobos Mundo
11/14/2019

Winston Salem, N.C., 10 de noviembre de 2019- El pasado, el presente y el futuro de Reina Rodríguez tiene gruesas líneas divisorias, determinadas por la valentía y una maravillosa vocación de servicio.

En su pasado reposan recuerdos de metas académicas contempladas y alcanzadas. Se había graduado de médico de Medicina General y Cirugía General en El Salvador y sería, por fin, una gran servidora a su país. 

Un terremoto de magnitud 7.6, registrado el 13 de enero de 2001 y que destruyó más de 90 mil viviendas y cegó la vida a 700 personas en la costa salvadoreña, le arrebató toda posibilidad de lograr todo cuanto se había propuesto.

Empacó sus pertenencias, guardó su título, llegó a Estados Unidos con visa de turista y, al ver que las posibilidades para ejercer su carrera allá serían nulas a lo largo de mucho tiempo, decidió tramitar el TPS, amparo que ha renovado cada año... decidió luchar.

"Aquí he desempeñado diferentes trabajos. Cuando uno viene aquí y pierde el título, empieza a trabajar de lo que se pueda.Trabajé en la cocina de algún restaurante, limpiando casas, he sido traductora, colaboradora paralegal. Trabajé en fábricas. Finalmente, terminé trabajando como técnico en una oficina de doctores gastroenterólogos", relató.

Todo lo hizo contemplando oportunidades para retomar sus planes de entrega a los más necesitados. Y lo logró.  

Su presente tiene una etiqueta que lleva escrita la palabra "Éxito". El año pasado aplicó para una posición ofrecida en Winston Salem: Educadora bilingüe en el programa materno-infantil del condado. Y quedó seleccionada entre una lista de otros profesionales americanos y de otras nacionalidades.

"Contribuyo a la educación de mamás y familias cuando van a tener un bebé. Les enseño los cuidados prenatales, cómo deben cuidarse ellas. Les hablo de la seguridad del bebé en la cuna, cómo debe dormir, y en los asientos de los carros. Ayudo a las mamás a encontrar programas para que puedan salir adelante con sus bebés. Formo parte de un equipo de profesionales vinculado con los estudios y registros de mortalidad infantil en Carolina del Norte", describió sin detenerse, como si el orgullo corriera veloz por sus venas.

Al ser interrogada acerca de lo que significó este logro en su vida, de su boca brotó la humildad que guarda su ser y dijo: "Sigo sin podérmelo creer. Esto ha sido una verdadera bendición para mí y mis hijos -de 14 y 18 años-, un sueño cumplido. Me levanto todas las mañanas y veo mi closet con diferente tipo de ropa, y recuerdo cuántos caminos he transitado para llegar aquí. Mi vida de los últimos 18 años está fotografiada en ese closet y doy gracias a Dios por darme la visión de futuro, la fuerza y la valentía". 

El compromiso de ayudar a los hispanos a salir adelante la mueve cada día.

Con sumo entusiasmo, participa en ferias de salud y entrega a familias latinas todo tipo de información relacionada con programas y oportunidades de crecimiento e inserción exitosa en los sistemas laborales. 

"Hay hispanos que no saben nada acerca de estos programas. La meta es darles a conocer que hay soluciones a buena parte de sus problemas, extendidas a todos los miembros de las familias", aseguró feliz de ser el puente entre las instituciones sociales de Winston Salem y las comunidades más necesitadas.
Reina ve sus triunfos como las excusas perfectas o muestras de lo que un salvadoreño con TPS es capaz de hacer para contribuir al desarrollo de la sociedad norteamericana.

Ella sueña con un futuro más estable para las comunidades latinas en Estados Unidos.

Forma parte de la Alianza Nacional para el TPS, la más fuerte y gracias a la cual se ha conseguido la extensión de este amparo; y también es líder de la Asociación de Latinos de Carolina del Norte, capítulo Raleigh-Durham.

Desde ambas organizaciones, impulsa la movilización social, empodera a las comunidades y defiende el TPS para los salvadoreños ante diferentes organismos gubernamentales. 

La reciente decisión de extender este estatus de protección la llena de una alegría suprema. Sin embargo, está convencida de que los esfuerzos deben continuar hasta lograr otro recurso de amparo más permanente. 

Claves del éxito 
Reina Rodríguez está convencida de que la clave del éxito de un salvadoreño en la sociedad norteamericana es la honestidad.
"A los amparados con TPD nos chequean las huellas dactilares y el récord criminal cada año para seguir siendo elegibles. Si cometemos un crimen, por menor que sea, nos quitan el estatus y nos dejan ilegales y podríamos entrar en proceso de deportación. Es por eso que las personas con TPS siempre procuran cumplir las leyes", recordó y luego puntualizó orgullosa que los salvadoreños siempre intentarán hacer las cosas bien, ayudar y salir adelante. 

La eliminación del TPS sería devastadora
Consciente de que ella es un ejemplo de muchos salvadoreños insertos exitosamente en el sistema productivo y de bienestar social de Estados Unidos, Reina Rodríguez enfatizó que una eliminación del TPS significaría un desastre para centenas de familias honestas.

"Como yo, hay muchas madres y padres solteros, así como familias enteras que necesitan de un permiso legal para poder trabajar. Quiérase o no, estamos contribuyendo a que esta sociedad progrese", dijo antes de agregar que "yo, por ejemplo, aporto información en español y en inglés a familias para que conozcan los beneficios que tienen y para prevenir muertes infantiles o de la mamá, lo que es una labor necesaria y trascendental". 

Comentó que los salvadoreños y demás inmigrantes con TPS están desarrollando un gran trabajo, cada uno desde su trinchera. 

"Estamos en las obras de construcción, en restaurantes, en instituciones educativas, en oficinas neurálgicas de salud, en hoteles, ocupando cargos importantes en alguna institución del estado. Al eliminar el TPS, el gobierno nos forzaría a pensar qué vamos a hacer: nos vamos o nos quedamos? Si nos quedamos, estaríamos ilegales, y ya no podríamos optar por progresar. Trabajaríamos de otras formas". 

A su juicio, muchos negocios serían cerrados, muchas casas serían reposeídas por el banco, la economía se vendría abajo. 

"Los salvadoreños, en 20 años que estamos aquí, hemos aportado alrededor de 200,000 billones de dólares a la nación, más que cualquier otro grupo de inmigrantes. Después de los ciudadanos americanos, somos los que más progreso hacemos a este país. Tenemos negocios, grandes compañías y generamos empleo".

Insistió en que todos dependen del TPS para ser ciudadanos útiles y progresistas. 

"Además, con el TPS nosotros podemos tener una licencia para conducir legalmente, pagamos impuestos y declaramos. No nos pueden arrebatar nuestros sueños de vida, romper nuestras familias. Es mucho lo que nosotros hacemos y contribuimos", añadió. 

En los planes futuros de Reina figura seguir la lucha por la defensa de los derechos de las comunidades protegidas con este permiso, oriundas de 13 países.
"Los salvadoreños tenemos la mayoría de los TPS aprobados, pero las otras minorías también son importantes. Por ejemplo, los haitianos han establecido negocios prósperos. Todos generan su poquito y todo eso contribuye".


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